Clasicosis

Cine Clásico: Centenario de Gregory Peck. La moral impoluta en la gran pantalla.

Hay fechas que nos hacen salir del letargo involuntario en el que nos encontramos. Hoy hace 100 años que nació Gregory Peck y eso es un motivo más que suficiente. Gregory Peck es un actor posiblemente eclipsado por un papel icónico. En sus primeras décadas en activo no encontró un título con el que dar un campanazo pero se fue forjando una envidiable carrera.

En la década de los 40 comenzó a trabajar con  Jacques Tourneur o John M. Stahl, con quien consiguió su primera nominación al Oscar por "Las llaves del reino" (1944). Alfred Hitchcock le eligió para su viaje freudiano de "Recuerda" (1945). Se fue al Oeste con King Vidor o se adentró en el antisemitismo con Elia Kazan. Siguió añadiendo nombres como Wellman, Siodmark o Henry King. En esta década llegaría a obtener hasta cuatro nominaciones como mejor actor. Siempre se ha hablado de sus limitaciones interpretativas pero es innegable que supo escoger el perfil de personaje que mejor se adaptaba a él. Intentó desmarcarse con protagonistas como los de "Cielo Amarillo" o "Moby Dick" aunque no se supieran valorar.

En los años 50 y 60 siguió mantenindo su status de estrella de cine. Se acercó a la comedia con William Wyler o Vincente Minelli, a la aventura como el Capitán Horatio Hornblower o a una mezcla de ambos géneros con Stanley Donen. Tiene varios títulos bélicos y sale airoso de la mayoría de sus incursiones en el western.

Pero la gloria le llegó como padre, como viudo, como abogado, como defensor de un negro. Como Atticus Finch. "Matar a un ruiseñor" (1962) le ha hecho inmortal. Película de visión obligatoria y personaje elegido constantemente como el héroe por antonomasia. La bondad, mesura, dedicación, pulcritud y moral hechas realidad. La idealización de una hija de su padre. Ese ser casi inalcanzable lo consigue hacer real Peck con una interpretación calmada pero tremendamente inspiradora.

Como decíamos al principio, la carrera de Peck va más allá de Atticus y por eso os dejamos un repaso cronológico de los títulos que hemos ido rescatando durante estos años. Prácticamente todas merecen una oportunidad.

Recuerda (Spellbound, 1945)

Duelo al sol (Duel in the Sun, 1946)

La barrera invisible (Gentleman's Agreement, 1947)

Cielo amarillo (Yellow sky, 1948)

Almas en la hoguera (Twelve O'Clock High, 1949)

El hidalgo de los mares (Captain Horatio Hornblower, 1951)

Vacaciones en Roma (Roman holiday, 1953)

Mi descofiada esposa (Designing Woman, 1957)

Horizontes de grandeza (The big country, 1958)

La hora final (On the beach, 1959)

Los cañones de Navarone (The Guns of Navarone, 1961)

La conquista del Oeste (How the West Was Won, 1962)

El cabo del terror (Cape Fear, 1962)

Matar a un ruiseñor (To kill a mockingbird, 1962)

Arabesco (id, 1962)

La noche de los gigantes (The Stalking Moon, 1968)