Clasicosis

40 años sin John Ford: un genio, un maestro, un artesano.

"Adoro hacer películas pero no me gusta hablar de ellas."

Ya que a uno de los mejores directores no le gustaba hablar de sus film, hagámoslo nosotros. Quien no se consideraba un artista sino más bien un artesano que hacía films para pagar el alquiler hace hoy 40 años que nos dejó. Durante el mes de Agosto hemos estado dedicándole entradas constantemente para honrarle. El 40º aniversario de su muerte es una excelente excusa para repasar su extensa filmografía. Será difícil, más de 50 años de carrera de lo más fructífera nos hará dejar títulos en el tintero.

Sus orígenes son algos confusos. Unos datan su fecha de nacimiento el 1 de Febrero en 1894, otras fuentes lo sitúan en 1895. Su nombre tampoco está claro. John Martin Feeney o quizás sea Sean O'Fearna, u O'Fienne. Es el menor de once hermanos, o a lo mejor trece. Pero estos detalles son lo de menos. Criado en Maine en gaélico, el origen irlandés de sus padres marcaría su forma de ser y pensar.

En 1911, John Ford viajó a Hollywood donde ya estaba instalado su hermano mayor, quien había cambiado su nombre a Francis Ford. Probó distintos oficios, desde regidor hasta doble de acción, lo que le hizo conocer el cine desde diferentes puntos de vista. En 1915, fue extra en "El nacimiento de una nación" (The birth of a nation) lo que le permitió ver cómo Griffith trabajaba. Un par de años después él sería quien se pasaría a la silla del director.

De su etapa silente poco se conserva. Realizó más de 50 films pero apenas una veintena se conservan completos a día de hoy. Durante este periodo mudo comenzó a alternar géneros: westerns, comedias, dramas, films de aventuras marinas, etc. Trabajó con estrellas de la época como George O'Brien, John Gilbert o Janet Gaynor . Empezó a formar su equipo, entró en contacto con actores como Harry Carey, Ward Bond y Victor MacLaglen.

En 1929 firmará su primera cinta sonora destacable, "Shari, la hechicera" (The black watch). Los primeros años del cine sonoro están marcados por un carácter muy teatral a la hora de rodar. Además, el poco riesgo que tomaban los estudios estimulaba poco a Ford. Durante estos primeros años ya comienza a poner dinero en sus propios proyectos. En 1935 se une a prestigiosos directores como King Vidor, Lewis Milestone, William A. Wellman, Frank Borzage y Gregory La Cava para fundar la Asociación de Directores.

El público ya le reconocía y apoyaba sus películas pero en 1935 se terminó de consagrar cuando obtuvo el Oscar por "El delator" (The informant, 1935). Un film sobre la convulsa Irlanda de los años 20. Redondeó su salto con la mezcla de noir, drama y comedia "Pasaporte a la fama" (The whole's town talking, 1935) con el siempre fantástico Edward G. Robinson haciendo un doble papel.

El agobio al que le sometía Fox se alivió cuando se fusionó con 20th Century. Tras unos primeros roces con Darryl F. Zanuck durante el rodaje de "Prisionero del odio" que casi le hacen dejar el estudio acabarían teniendo una estrecha relación. Este film, al igual que "El joven Lincoln" , gira en torno a la figura del presidente norteamericano. En "María Estuardo" (Mary of Scotland, 1936) también se centra en un personaje histórico. El film está protagonizado por Katharine Hepburn, quien se convertiría en su amor platónico.

En 1939 comienza una racha gloriosa. En ese año firma uno de sus primeros y eternos western, "La diligencia" . Una muestra perfecta de que sus famosas películas del Oeste son algo más que simples films de indios y vaqueros. Un aire a road movie y una atmósfera única la hacen distinta a los westerns del momento. Por primera vez le da un papel importante a John Wayne , el actor con quien más podemos identificar al director. Ford ya había coincido con Wayne cuando simplemente era un figurante en sus primeras películas habladas, pero a partir de aquí comenzó a meterle en la piel de ese héroe con el que el realizador soñaba. Ford llegó a declarar que "El Duque es el mejor actor de Hollywood".

En 1940 se llevó su segundo Oscar por "Las uvas de la ira". Este tremendo drama es realismo puro. El film levantó tantas ampollas dada la cruel situación de los trabajadores que retrata que le acabó poniendo en el punto de mira de la caza de brujas de McCarthy años después. La película está soberbiamente interpretada por Henry Fonda , uno de los actores protagonista con quien más repetiría. Un año después, en 1941, llegaría "Hombres intrépidos", "La ruta del tabaco" (Tobacco Road) y su tercer Oscar por "Qué verde era mi valle" . La película también ganó la estatuilla superando incluso a "Ciudadano Kane" (Citizen Kane). En esta ocasión viaja a Gales para narrar las vicisitudes de una familia minera. Aquí trabajó por primera vez con Maureen O'Hara , a quien consideraba la mejor actriz, y vuelve a contar con actores que cíclicamente pasean por su filmografía como Barry Fitzgerald Un éxito rotundo de público y crítica. Tras esta impecable sucesión de films, se fue a la II Guerra Mundial ha rodar documentales que también le reportarían premios como "The battle of midway" y "December 7th ".

A su vuelta de Europa cogió a Henry Fonda (quien también había estado luchando en el frente) e hicieron tres films seguidos. La primera película es la fantástica "Pasión de los fuertes" , un western donde se narra la mítica historia de Wyatt Earp. A continuación realizarían "El fugitivo" (The fugitive, 1947) y comenzarían la conocida como "Trilogía de la Caballería".

Comenzando con "Fort Apache" , siguiendo con "La legión invencible" y terminando con "Río Grande". Esta trilogía con películas independientes entre sí mostrará el lado más patriótico de Ford. Las cintas se centran en la vida en los destacamentos militares en medio de la nada que esperan los ataques indios. Entre medias de estas películas se permitió la licencia de rodar la comedia "Tres padrinos" también con John Wayne a la cabeza.

Gracias a "Río grande" Ford consiguió el dinero suficiente para realizar un proyecto tremendamente personal en el que nadie confiaba. Tras ver en esta película que Wayne y Maureen O'Hara funcionaban en pantalla, se fue hasta Irlanda para rodar "El hombre tranquilo" . La película por la que nadie apostaba acabó siendo el mayor taquillazo de Republic Pictures y dándole su cuarto y último Oscar a John Ford, convirtiéndose así en el director más laureado de estos premios.

Tras un film protagonizado por James Cagney llegó uno de sus mayores éxitos en taquilla. En África rodó "Mogambo" , considerado como un remake de "Tierra de pasión" (Red Dust, 1932). En España esta película es casi más famosa por el patinazo de la censura que por sí misma. Se dobló del tal forma que lo que en el film es un adulterio aquí es directamente un incesto.

En 1955 comenzó el rodaje de una de sus comedias más recordadas, "Escala en Hawai" (Mister Roberts). El reparto de esta comedia a bordo de un buque de la armada es impresionante: Henry Fonda, William Powell, Jack Lemmon y James Cagney entre otros. Fonda ya había interpretado a su personaje en Broadway y tuvo varias disputas con Ford, en una de ellas el director le soltó un derechazo en la mandíbula que lo mandó al otro lado de la sala. Tras este incidente Ford empezó a tener problemas con la bebida y acabaron teniendo que parar el rodaje durante 5 días para que se le pasase la borrachera. Justo después tuvo problemas de vesícula que le llevaron rápidamente al quirófano con lo que la película tuvo que acabarla Mervyn LeRoy . No hace decir que esta fue la última colaboración entre Ford y Fonda.

En la década de los 50 filmó muy pocos westerns, pero hay uno que vale por mil. En 1956 volvió a Monument Valley para inmortalizarla como nunca y a todo color en "Centauros del desierto" . La historia del tío Ethan (John Wayne) en busca de su sobrina ( Natalie Wood) raptada por los Comanches ya está en los anales de la historia del cine. El American Film Institute llegó a considerarla la mejor película del Oeste. Todo son alabanzas en lo que se refiere a este título. De aquí saltó a "Escrito bajo el sol" volviendo a reunir a su pareja favorita, John Wayne y Maureen O'Hara. Una vez más nos muestra una heroica hazaña de un militar que narra una historia de auténtica superación.

Tras una serie de films que pasaron sin hacer mucho ruido llegó "El último hurra" (The last hurrah, 1958). Gracias a la intervención de Katharine Hepburn, el director se reencontró con Spencer Tracy tras más de 25 años sin coincidir en ningún proyecto. En un principio el papel de un político ante su última campaña electoral iba a ser para Orson Welles , un inmenso admirador del realizador. El agente de Welles lo rechazó sin decirle nada, para disgusto del polifacético genio.

La década de los 60 sería la de su retirada, pero aún tenía alguna obra maestra que alumbrar. "El sargento negro" inauguró la década y fue su última película en torno a la Caballería. Con "Dos cabalgan juntos" (Two rode together, 1961) se unió por primera vez a James Stewart, actor en quien no confió lo suficiente para aparecer en "Pasión de los fuertes". Afortunadamente, esta vez sí le convenció y le dio el protagonista de su próximo film a pesar de ser algo mayor para el mismo. "El hombre que mató a Liberty Valance" es una cinta redonda. En blanco y negro y en interiores consigue un impresionante western que analiza la evolución de la sociedad. Esta se puede considerar su última gran película.

Al terminar ese proyecto colaboró con la obra conjunta "La conquista del Oeste". Vino después su despedida de John Wayne en "La taberna del irlandés" (Donovan's Reef, 1962). Un film con aire de comedia que quiere recordar a "El hombre tranquilo" salvando mucho las distancias. Fue su último triunfo en taquilla. Cerró su carrera con un film por primera vez protagonizado por un reparto femenino, "Siete mujeres" (Seven Women, 1966).

El repaso a su filmografía nos sirve para ahora entender porqué este hombre está considerado un genio del séptimo arte. Su forma de narrar y estética es única. Sus exteriores, encuadres, planos a través de ventanas o puertas, trenes que llegan, trenes que se van... son inconfundibles. Era un perfeccionista extremo, si alguna vez reparáis en un detalle pequeño tened por seguro que John Ford lo puso ahí conscientemente. Cuenta Maureen O'Hara en su autobiografía que un crítico comentó que Ford tenía tanta suerte que hasta el viento levantaba el velo de novia de O'Hara de forma perfecta. La realidad es que al actriz tuvo que repetir esa escena de "Qué verde era mi valle" hasta que el velo dio una vuelta entera.

John Ford se hizo con un grupo de profesionales con los que trabajaba asiduamente. Esto hace su trabajo más característico aún. Guionistas como Dudley Nichols al principio de su carrera, Frank S. Nugent o James Warner Bellah años después. Su grupo de actores ya los hemos ido mencionando anteriormente aunque también había un relleno de secundarios que le acompañaron durante muchos títulos. Metió la música de compositores impresionantes como Max Steiner, Victor Young, Franz Waxman, Elmer Bernstein, etc. Su talento es innegable, pero además supo rodearse bien.

Definitivamente su nombre está atado al del western y es el director con más Oscars de la historia pero curiosamente ninguno lo ganó por un film de este género. El western será una constante en su carrera. De hecho se presentó ante su sindicato diciendo "Soy John Ford. Hago Westerns" para a partir de ahí reprender a Cecil B. DeMille por su actitud durante la caza de brujas. Pero no solo del oeste vive el director del parche, supo combinar con dramas, historias épicas e incluso comedias.

Desde mi personal punto de vista, sus dramas, su cine de corte social o esa deliciosa combinación de géneros que es "El hombre tranquilo" me atraen más que muchas de sus películas ubicadas en Monument Valley. Tener esa magnífica versatilidad a pesar de mantener un estilo tan propio es de las virtudes que más me atraen. La profundidad de sus personajes es otra. Un héroe con pasado y demonios, una familia remando contracorriente, un secundario con una frase pero que nos permite conocerlo. Ford nos regala todo un universo con una historia llena de matices y rica en lecturas. Eso es una gozada para el espectador.

Y ya no solo unos modestos espectadores como los que aquí escribimos. Las lista de directores que han declarado su admiración o directamente influenciados por John Ford es bastante dilatada. Norteamericanos como Capra, Hawks, Scorsese o Spielberg. Europeos como Bergman, Truffaut, Fellini, Renoir o Hitchcock. Y asiáticos como Satyajit Ray o Akira Kuwosawa. Entre los más fervientes admiradores está la famosa cita de Orson Welles: "Me gustan los antiguos maestros, y con esto me refiero a John Ford, John Ford y John Ford." Se puede decir más alto pero no más claro.

 

 

 

 

P.D.: Soy consciente de que quedan temas en el tintero: su vida privada, su ideología, sus excentricidades... Pero será en otra ocasión, no querría espantar a los pocos que hayáis llegado hasta aquí.