Clasicosis

Personajes eternos: Norma Desmond (El crepúsculo de los dioses).

- Yo soy grande. Es el cine el que se ha hecho pequeño.

El personaje que traigo no necesita presentación. Norma Desmond es un icono del cine que será difícil olvidar. De hecho, confieso que a veces tengo problemas para recordar si el nombre real de la actriz es Norma Desmond o Gloria Swanson. Ambas grandes actrices de cine mudo barridas por la marea del sonoro.

Para quien no conozca la película, "El crepúsculo de los dioses" (Sunset Boulevard, 1950) narra la historia de Joe Gillis (William Holden), un guionista sin éxito en Hollywood que tras unos problemas con el coche acaba entrando en una mansión para pedir ayuda. La dueña es un estrella de cine que, a cambio, le pedirá leer un guion en el que ha estado trabajado y que supondrá su vuelta a la cima.

El día que nos metamos a fondo con este film vamos a dar a luz cientos de párrafos con alabanzas. Billy Wilder nos regala una obra maestra que ningún fanático del Hollywood clásico puede dejar escapar. Por un lado es todo un homenaje contar con Erich von Stroheim, Buster Keaton o Cecil B. DeMille en pantalla, por otro, es un tirón de orejas hacia ese cine hablado que entró como una apisonadora dejando muchas "Normas Desmond" en el camino. Hoy sólo nos vamos a centrar en esta parte de la película, que ya es bastante jugosa de por sí.

Actrices como Mae West, Pola Negri o Mary Pickford rechazaron el papel por diversas razones. Entonces Wilder y el guionista Charles Brackett intentaron convencer a Greta Garbo para volver a actuar, no lo consiguieron. Finalmente sería Gloria Swanson, gracias a que George Cukor la recomendó y le obligó a hacer pruebas si era necesario, quien daría el salto a la inmortalidad cinematográfica interpretando a este personaje. El nombre se debe a la combinación de Norma Talmadge, actriz, y William Desmond Taylor, director de cine mudo.

Aunque podemos decir que el protagonista del film es William Holden, es indudable que sin Norma Desmond estaríamos ante otro film completamente distinto. Ella se lleva todas las miradas, mueve la trama, atrapa al espectador y lleva toda la carga emocional. El protagonista es casi un mero narrador. Esta actriz en horas bajas cumple su misión al convertirse el centro de atención.

Norma Desmond vive en una realidad paralela. Se ha quedado estancada en sus años gloriosos, no ha sido capaz de asimilar el cambio de status sufrido. Vive recluída en su mansión rodeada de recuerdos de la época dorada, de imágenes de sí misma por las que no ha pasado el tiempo, viendo films protagonizados por ella misma. Se comporta como una diva intocable, es orgullosa, autoritaria, altiva y despilfarradora. Toda esta carcasa se desmorona y encontramos debajo a una mujer insegura, celosa y posesiva que no sabe afrontar la realidad y por eso prefiere no vivir en ella.

Gloria Swanson está soberbia. Su actuación está perfectamente calibrada, va introduciendo pequeños gestos característicos de actriz silente que van yendo a más hasta el climax del film. Su forma de hablar y pronunciar varía tantas veces como su propio personaje. Hasta imitando a Chaplin está espectacular. Gracias a esta impresionante actuación hace que sea tan difícil separar a la actriz del personaje. Las imágenes o films de joven son de la propia actriz, la trayectoria profesional tampoco dista mucho de la vivida por Swanson. Su díficil carácter, su influencia, su relación con DeMille y hasta ese "sin mí no existiría la Paramount" que dice Desmond se le puede aplicar a Swanson. Es muy complicado valorar una buena actuación cuando actor y personaje son tan similares. Sin embargo, en esta ocasión no hay un atisbo de duda. Se dice que Barbara Stanwyck se postró a sus pies y le besó el bajo del vestido al ver su actuación.

La bajada de escaleras más famosa de la historia (la cual Swanson hizo descalza por miedo a caerse) es posiblemente el momento más importante de su carrera. Lo cual nos hace plantearnos que el retrato de Norma Desmond no va tan desencaminado. El cine mudo ya está olvidado a excepción de algún icono. Si no fuese por esta película, si no fuese por este personaje, el recuerdo de muchas "Normas Desmond" o "Glorias Swanson" vivirían hoy en un ostracismo aún mayor.