Clasicosis

Off Hollywood: "Roma, ciudad abierta". Película insertada en esta entrada.

"Yo soy un sacerdote católico. Y creo que quien combate por la justicia y la libertad camina por los senderos del Señor. Y los caminos del Señor son infinitos."

Ficha: Roma, ciudad abierta.

Tras el repaso a la filmografía más destacada de Anna Magnani, se había quedad en el tintero su obra cumbre por excelencia. Hemos visto sus trabajos en Estados Unidos y con grandes realizadores italianos pero el fenómeno Magnani nació en 1945 con su participación en "Roma ciudad abierta" (Roma, città aperta). Roberto Rossellini rompió los esquemas del cine presentado una historia que bebe de la realidad y quiere mostrar la realidad, aunque incomode, aunque duela. Y ahí nació el neorrealismo.

A dos meses de finalizar la ocupación nazi en Italia, Rossellini y Sergio Amidei salieron a la calle a buscar historias auténticas que contar. Ahí encontraron a los personajes en los que se basa la película. Ya se habían realizado algunos films de corte social pero hasta este momento el cine era casi en su totalidad un medio de evasión. Para acercarse a las miserias y la denuncia se había quedado reservado el género documental.

La película narra la vida de varios miembros de la resistencia durante la ya nombrada ocupación nazi. El ingeniero Manfredi (Marcello Pagliero) está en el punto de mira y debe ocultarse durante un tiempo. Se esconderá en casa de Pina (Anna Magnani). Al no poder realizar ciertos encargos tendrá que pedirle al cura Don Pietro (Aldo Fabrizi) su colaboración. Los alemanes son retratados como puro veneno. Sus formas y su hacer son tremendamente crueles y desgarradores.

El guion de Rossellini, Amadei y un joven Federico Fellini pone el foco en la gente más humilde con intención de valorar y dignificar sus actos. No busca el efectismo y sensacionalismo de mostrar el drama para manipular al espectador. Enseña la auténtica visión del héroe anónimo, ese que en un cuarto oscuro teme ser vendido o no soportar la tortura. Son héroes con tres dimensiones. Gente sencilla que las barbaries que viven a diario les han hecho dar un paso y adelante y luchar. Estos héroes están por todas partes, son ingenieros, curas o madres.

Rossellini era de buena familia y había tenido una buena educación. No le interesaba la política, pero los meses de ocupación nazi le abrieron los ojos y sintió la necesidad de contar lo que estaba sucediendo. Debido a los poco medios de los que disponía y la búsqueda de la simplicidad, se rodeó de actores no profesionales. Durante estos años, no es que no hubiese una indrustria cinematográfica en Italia, es prácticamente no había ni cinta para poner en la cámara, así que no había oportunidad de repetir tomas y pulir el resultado. Tanto la ciudad como los estudios Cinecittà estaban devastados, por ello fue rodada casi enteramente en escenarios reales. Hasta utilizó como extras a auténticos prisioneros de guerra alemanes. Como el guion no estaba terminado, parte tuvo que ser improvisado. Estos pequeños escollos estaban creando, sin saberlo, los rasgos más distintivos del neorrealismo.

Los estudios exigieron al realizador que incluyese actores profesionales. Fue entonces cuando, gracias a Fellini, Aldo Fabrizi aceptaría interpretar a este clérigo que verdaderamente honra la moral cristiana. Rossellini luchó por Anna Magnani ya que los productores veían con más tirón a Clara Calamai. Marcello Pagliero, Francesco Grandjacquet o Maria Michi conforman la parte italiana del reparto. Harry Feist o Giovanna Galletti encabezan el lado alemán. Las interpretaciones aportan solidez a todo el conjunto ya nombrado. No vale solo la forma sino también el fondo. Ellos aportan al film la solidez necesaria para ver la Roma ocupada más real que nunca.

Más allá de su importancia histórica, iniciadora de un movimiento cinematográfico sin igual, la cinta se sigue mantiendo por sí misma. No es solo el drama y la crueldad del momento, se añade una tensión constante que hará que el espectador se involucre y pase por fases de rabia, indignación, comprensión y hasta ternura. Dejando a un lado todo lo que este título supuso, sigue siendo una obra impresionante.

 

 

P.D.: Dejo aquí insertada la película. Desgraciadamente está doblada en castellano. Muchos lo preferiéis así, yo considero que en versión original es como se debería disfrutar.