Clasicosis

Off-Hollywood: 'El intendente Sansho'.

-Si una persona no siente la caridad, no es una persona. Incluso ante tu enemigo hay que sentir la caridad.

Ficha: El intendente Sansho.

Sigo descubriendo y aprendiendo más sobre el cine asiático, y doy un paso más en mi ignorancia sobre la industria de estos países, para descubrir más figuras a parte de la de Akira Kurosawa. Ya la compañera Bel Kendall, nos habló de un film de Kenji Mizoguchi, y desde entonces tengo pendiente esa película y conocer más obras de este director japonés. Un hombre de orígenes modesto, que vivió en el barrio más pobre de Tokio, y con unos pensamientos políticos socialistas, y creo que ambos factores se manifiestan en su cine.

En el Japón feudal, un gobernador es mandado al exilio. Su familia querrá acompañarlo, pero no podrán en ese momento. Un tiempo después emprenden el viaje para reencontrarse con él, pero durante el camino, una anciana que se hace pasar por sacerdotisa, los engañara y venderá como esclavos, a la madre por una parte y a los hijos por otra. Estos últimos, acabaran trabajando para Sanshô dayû, quien comanda un campo de esclavos que trabajan las tierras privadas del emperador.

Pese a estar basada en el Siglo XII, 'El intendente Sansho' (Sanshô dayû, 1954), es un film que ha envejecido bastante bien. Aunque lo que vemos en pantalla, hace tiempo que no se practica en la mayoría del mundo, el mensaje que nos manda es bastante claro y atemporal. El hombre debe ser libre de vivir como quiera, sin que otro mande sobre él, y que la bondad del ser humano debería poder reflejarse en sus acciones, las que le afecten a él mismo y las que afecten a los que le rodean.

Todo esto está rodado con una fuerza impresionante por Kenji Mizoguchi, la cinta está llena de escenas que muestran una maestría fuera de lo normal, para transmitir el dramatismo de las imágenes a los espectadores. Aunque el título de la película es el del propietario de los esclavos, la historia se centra mayormente en la vida de los niños, Zushiô (Yoshiaki Hanayagi) y su hermana pequeña Anju (Kyôko Kagawa), que viven una auténtica odisea alejados de sus padres, y obligados a trabajar forzosamente desde su inocente infancia.

Aunque gran parte del film vemos el sufrimiento de la familia, lo que tienen que sufrir simplemente para poder seguir viviendo, también se nos enseña una pequeña esperanza, que si luchas día a día, por tu libertad, es posible que algún día la consigas, aunque todo tiene un precio, que hay que estar dispuesto a pagar, aunque no se sepa que se está pagando.

Sin saber lo que estaba a punto de hacer, cuando conseguí este film, creo que he visto una obra maestra del cine asiático, así doy un paso más para conocer más obras de esta industria, que tan importante es en la actualidad, como lo fue en el pasado. Una recomendación absoluta. En un futuro me dispongo a seguir con más películas, dentro de la filmografía de este director, de Kurosawa y de otros tantos que me quedan por descubrir. Se aceptan recomendaciones.