Clasicosis

Cine Clásico: 'Los comulgantes' cumple 50 años.

-Si de verdad Dios no existe, ¿qué más da?

Ficha: Los comulgantes.

Los que sigan el blog, sabrán que tengo una gran cuenta pendiente con el guionista y director sueco Ingmar Bergman, no hace mucho escribí un post sobre una de sus films más famosos, y la primera película que vi de su filmografía. Así que me pareció buena oportunidad seguir saldando mi deuda con esta gran figura de la historia del cine, el día en que una de sus obras cumple medio siglo, 'Los comulgantes' (Nattvardsgästerna, 1963).

Pese a que el director siempre desmintió haber rodado las películas por esa razón, este film es considerado el segundo de una trilogía, que la conforman además, 'Como un espejo' (Såsom i en spegel, 1961) y 'El silencio' (Tystnaden, 1963), de esta última intentaré escribiros a finales de septiembre, ya que también cumplirá 50 años. Estas tres películas son consideradas una trilogía por tratar temas comunes, como la soledad o la ausencia de Dios en la vidas de los personajes que en ellas aparecen.

La historia de centra en Thomas (Gunnar Björnstrand) un pastor protestante que celebra sus misas en una iglesia medio vacía. Es un hombre solitario que sufre una grave crisis espiritual y existencial. La maestra del pueblo, Märta (Ingrid Thulin), quien está enamorada de él y siempre va tras de sí, se ha convertido en una carga de debe soportar. La situación de Thomas se agrava cuando es incapaz de ayudar a una pareja de campesinos que acude a él. Cuando, poco después, se entera de que el campesino se ha suicidado, el pastor se encuentra al borde del abismo.

Aunque ya he dicho que no conozco gran parte de la filmografía de Ingmar Bergman, sé que no estamos ante una de las grandes obras del cineasta sueco, pero debo confesar que, en mi caso, he quedado maravillado por este film. Una de las razones es, que pese a su corto metraje, apenas ochenta minutos, el film condensa una gran cantidad de sentimientos y sensaciones que sabe transmitir de una forma magistral, así, como ya he dicho, se reflexiona sobre la fe en Dios, sobre la soledad, las relaciones amorosas o el miedo a un futuro incierto. Otra razón es, la gran dirección de Bergman, que puebla el film de grandes primeros planos de los actores, que nos muestran su estado de ánimo, además de enseñarnos un entorno muy frío y gris, que también ayuda a la ambientación y situación de los personajes en la historia.

Una tercera razón por la que el film me ha encantado, son los actores, todos ellos son claves dentro de la filmografía del director sueco. Gunnar Björnstrand es el encargado de interpretar al pastor Thomas, así nos muestra a un hombre educado pero frío en todas las relaciones, un hombre apagado, que parece que no tiene muchas ganas de estar donde está. En un pequeño papel, aparece Max von Sydow, quien al igual que el pasto, no le encuentra sentido a la vida, ve como el mundo en el que habita se desmorona sin poder hacer nada para cambiar la situación. En el apartado femenino está Ingrid Thulin, la única que muestra algo más de ganas de vivir, busca la compañía de un buen hombre, y ese hombre es el pastor Thomas, pero no correspondida y no es capaz de entender por qué.

No sé si me he explicado bien el porqué la película me ha encantado tanto, a veces un film me abruma tanto que no se escoger bien las palabras para hablar de él, os puedo decir, que en este fin de semana pasado he visto el film dos veces para poder admirarlo en toda su totalidad sin perderme detalle. Y tras este, siento unas ganas terribles de seguir con la filmografía de este director, que todavía me queda mucho con lo que disfrutar.