Clasicosis

Parejas de cine: Doris Day y Rock Hudson.

Volvamos a desempolvar la sección de "Parejas de cine" que ha pasado demasiado tiempo desde la última entrega. La de hoy es una pareja que marcó la comedia romántica desde finales de los años 50 hasta principios de los 60. No deja de ser curioso que sus nombres vayan siempre ligados cuando simplemente protagonizaron tres films juntos, pero es inevitable reconocer que Doris Day y Rock Hudson estarán siempre unidos en nuestra memoria.

Durante nuestra andadura hemos visto parejas cómicas donde ella era quien ponía del revés la vida de él, como es el caso de Katharine Hepburn y Spencer Tracy o parejas más equilibradas donde las dosis de ingenio y sarcasmo se van alternando de un personaje a otro, como vimos a lo largo del ciclo  'The thin man'. En la pareja que hoy nos ocupa es el personaje masculino quien tiene las ideas de bombero, quien ve en la mayor locura la idea más brillante o quien no tiene reparos en mostrarse descarado, mujeriego, conquistador o engañar para ocultar todas estas cualidades. El personaje femenino es responsable, cabal, centrada en llevar una vida digna y que evita verse envuelta en relaciones o situaciones más imprevisibles. El choque de estas dos personalidades es lo que conducirá la trama de sus películas.

 

Cronológicamente su primer título fue "Confidencias a medianoche" (Pillow talk, 1959) donde Jan, una decoradora de interiores, y Brad, un compositor, comparten el teléfono por un error en la línea. Él está acostumbrado a cantar serenatas al piano a sus muchas conquistas, ella, sin embargo, necesita el teléfono para hablar con sus clientes y no soporta descolgar y escuchar a un extraño cantándole a una mujer distinta cada noche. Sin duda lo mejor de la película es el personaje de Thelma Ritter, limpiadora en casa de Jan con mucho amor por la botella y por cotillear conversaciones telefónicas ajenas. Una trama similar se repite en “Pijama para dos” (Lover come back, 1961) donde los dos son publicistas enfrentados con personalidades y estrategias muy distintas. Su última película juntos fue "No me mandes flores" (Send me no flowers, 1964) donde el tema es algo distinto, la pareja ya está casada, pero en esta ocasión Rock Hudson es un hipocondríaco que cree que va a morir y decide buscarle a su mujer un buen marido que le sustituya.

No sería justo reconocer a esta pareja sin nombrar al tercero en discordia, Tony Randall, quien acompañó siempre a la pareja como eterno segundo plato para Day. Era el contrapunto perfecto para los personajes de Hudson y siempre hizo su aportación a la comedia.

 

Las películas de este dúo son de lo más simples. No se le pide ni exige mucho al espectador, pero dentro de esa simpleza consiguen que pasemos un rato divertido aunque fácilmente olvidable. Reconozco que los personajes de Doris Day no son santo de mi devoción, puede resultar bastante estirada y seria, con lo que el peso de la comedia recae sobre todo en Rock Hudson, un actor bastante más solvente y con buen pulso para la comedia como ya nos contó mi compañero Mr. Kaplan en ‘Su juego favorito’. Doris Day siempre me ha parecido un actriz bastante más limitada que sólo consiguió sorprenderme en “El hombre que sabía demasiado” (The man who knew too much, 1956) de Alfred Hitchcock.

A nivel personal, sólo cabría destacar que les acompañó una gran amistad hasta la muerte del actor por el sida que padecía en 1985, de hecho él fue el primer invitado en el talk-show “Doris Day’s best friends”.

 

P.D: Acabo de descubrir que en España, el 20 de Julio de 1969 se estaba emitiendo en televisión “Confidencias a medianoche” cuando pararon la emisión para ver el despegue del Apollo. Nunca terminaron de emitirla, la gente no pudo ver el final hasta que la repusieron en 1999. Así somos…