Clasicosis

Clasicosis, 4º aniversario. Poker de clasicazos.

Ya estamos un año más celebrando nuestro aniversario. 4 años ya ¡y lo que nos queda! El año pasado hicimos una serie de reivindicaciones (I y II) de películas que han caído en el olvido. Este año nos vamos al lado opuesto. Os planteamos una guía básica de cine clásico para aquellos despistados que aún estén perdidos con este período. Y como el número que manda es el 4, vamos a hacer un poker de clásicos: 4 géneros indispensables. 4 títulos indispensables.

Como siempre en estas listas, hay que poner el límite en algún punto y es por ello que quedan excluidas grandes tragicomedias, musicales y muchos otros géneros. Otro año. Si hay cuatro géneros que gozaron de sus mejores años en el clásico, éstos fueron: la comedia, el melodrama, el western y el cine negro. Predomina Hollywood, eso es inegable. Para ir adentrándose en el género es la industria más accesible y la que de dominó sobre estos cuatro géneros. Aun así, hemos intentado escoger películas de corte muy distinto a pesar de compartir género. Se puede, o eso hemos intentado.

Poker de comedias:

"Ser o no ser" (To Be or Not to Be, 1942). Porque una de las mejores películas antibélicas no es un drama, es una de las mejores comedias jamás escritas. Con el famoso toque Lubitsch que el director imprimía en sus películas nos muestra la fuerza que tiene el teatro para luchar contra todo un régimen.

"La fiera de mi niña" (Bringing up baby, 1938). fue un arriesgadísimo experimiento de Howard Hawks y uno de los mejores guionistas clásicos, Dudley Nichols. Si la screwball es de lo mejor que nos dejó el clásico, esta película es una intocable. Llena de ritmo y surrealismo, no hay otra igual.

"Luces de la ciudad" (City lights, 1931) porque a veces el humor consigue robarte el corazón. Chaplin es ese loco romántico que cuando el cine sonoro arrasaba él seguía anclado en su cine silente emanando ternura como nunca.

"Atraco a las 3" (1962) es una comedia pura. El reparto une a los mejores actores de la época en un golpe contra la propia sucursal para la que trabaja el ya mítico "Fernando Galindo, un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo".

 

Poker de melodramas:

"Amanecer" (Sunrise, 1927). Murnau aterroricó al mundo con "Nosferatu" (1922) y equilibró la balanza con una historia de sentimientos que evoluciona haciendo sentir al espectador de todo. Melancólica, dulce, con pulsión entre el bien y el mal, y sobre todo, humana.

"Los mejores años de nuestras vidas" (The best years of our lives, 1946). Tres soldados, tres historias entrelazadas. Mientras la guerra se libra, el resto del mundo sigue girando, así que cuando los combatientes vuelven, puede que la vida no sea igual a como la recordaban. Wyler fue un grande del melodrama aunque aquí no incluyamos ninguno de los que realizó con Bette Davis.

"Marty" (id, 1955) vive presionado porque para los cánones de la sociedad ya debería estar casado. Su agónica soltería no puede dejar frío a nadie. Ernest Borgnine, un secundario de lujo, se llevó aquí el Oscar a mejor actor.

"Las zapatillas rojas" (The Red Shoes, 1948). El sacrificado mundo del ballet y la relaciones entre bailarines y directores queda perfectamente recogido en esta producción británica, donde la dirección artística destaca por encima de todo.

 

Poker de westerns:

"El hombre que mató a Liberty Valance" (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962). Para muchos uno de los mejores, sino el mejor western de la historia. La gran última obra maestra de John Ford, quien nos dejó una cinta redonda con unos actores protagonistas en estados de gracia.

"Johnny Guitar" (id, 1954). Joan Crawford consigue ser el nombre femenino más grande del Oeste. Viena es inolvidable. Su oponente Vera no es para menos. Nicholas Ray compone un western tenso, romántico o transgresor. Tiene de todo, hasta denuncia el macarthismo.

"Río Bravo" (id, 1959). Howard Hawks apela a la épica. Un sheriff, un anciano, un borracho y un chaval frente al peligro. John Wayne, el gran estandarte del género, comanda aquí a uno de los grupos más legendarios. Hastan cantan juntos, y eso ya es historia del cine.

"Inciedente en Ox-Bow" (The Ox-Bow incident, 1943) porque siempre hay que reivindicar y recomendar a William A. Wellman. Quien nos regaló un western donde se muestra todas las caras de la condición humana de una forma sencilla y brillante a la vez.

 

Poker de cine negro:

"Sed de mal" (Touch of evil, 1958). Una dirección de Orson Welles que va más allá de la excelencia, en la memoria de todos queda el plano secuencia inicial. Dejando de lado la técnica, el film cuenta con un guión interesante de investigación policíaca con personajes memorables.

"Perversidad" (Scarlet Street, 1945). Considero un subgénero del noir el protagonizado por una femme fatale que hace avanzar la trama. Y para femme fatale ninguna como Joan Bennett aquí. Fritz Lang hizo en su etapa estadounidense grandísimas cintas negras pero había que elegir una.

"La noche del cazador" (The night of the hunter, 1955). Hoy película de culto, en su momento denostada e incomprendida. Charles Laughton no dirigió más pero consiguió que nadie olvide su único título. Niños, Robert Mitchum y religión en un combo que con una canción de misa nos hiela.

"El tercer hombre" (The Third Man, 1949). El film dirigido por  Carol Reed posee una de las fotografías más bellas que he visto, nunca se había visto así la capital austrica. Además el misterio y el suspense inunda la pantalla todo ello con la música, ya mítica, de Anton Karas.