Clasicosis

Ciclo Fantomas: "Juve contra Fantomas" y "El muerto que mata".

- Juve, por detrás está Fantômas...

- No te preocupes. Fantômas o Chaleck, yo no descansaré hasta saber la verdad.

Ficha: Juve contra Fantomas.

Ficha: Fantomas, el muerto que mata.

 

Hace mucho tiempo que tenemos en un rincón al ciclo más longevo que ha pasado por el blog hasta el momento. Con ya un centenario, la saga "Fantomas" deleitaba allá por 1913 y 1914 a los espectadores franceses. Fantomas puede considerarse como una saga de cinco películas o como capítulos que van contando las aventuras de este asesino, ya que una entrega suele comenzar casi donde la anterior ha terminado. Hoy nos vamos a centrar en la segunda y tercera entrega.

 

"Fantomas" ya juega con la idea de que el espectador se pueda identificar con el villano. Este asesino tiene carisma y se burla de la ley. Es lógico que al público le fascinen sus aventuras. Louis Feuillade dirigió con muchísimo pulso ambos capítulos, los cuales son muy distintos entre sí. Estamos en 1913 y el montaje es ya toda una lección. Poco tendrá que envidiar a cualquier film de un lustro o una década posterior.

"Juve contra Fantomas" (Juve contre Fantômas, 1913) continúa con la dinámica de gato y ratón que tienen el temible Fantomas (René Navarre) y el detective Juve (Edmond Bréon). El inspector cuenta con la ayuda del periodista Fandor (Georges Melchior) para atrapar al asesino de un extraño caso. En este film hay asaltos a trenes, tiroteos, atracos, explosiones y aún hay hueco hasta para el humor. Juve y Fandor no suelen ser ridiculizados, sin embargo, cuando tienen a Fantomas pueden ser absurdamente torpes. Pero esa es casi una excepción. El tono general suele ser bastante negro, es hasta macabro. La segunda parte, aunque cambia el tono y frena un poco la acción, se convierte en el complemento perfecto a la trepidante primera media hora.

"El muerto que mata" (Fantômas: Le mort qui tue, 1913) comienza por primera vez sin mostrarnos los distintos disfraces que nuestros protagonistas utilizarán a lo largo de este film. La anterior entrega nos ha dejado con un inmenso cliffhanger en torno al inspector Juve. Mientras tanto, una baronesa fallece, al igual que al que creen culpable y tienen encerrado. Una lista con varios nombres más aparecerá. Fantomas está en esta ocasión usando las huellas dactilares de un fallecido para evitar ser descubierto. En esta ocasión estamos ante un film distinto. Más maduro y tranquilo, también goza de media hora más que el anterior para contar todo lo que quiere.

Es asombroso la cantidad de personajes que puede llegar a acumuluar y las distintas tramas que poco a poco se dirigen hacia el mismo punto y, sin embargo, el espectador no se sentirá confuso. Louis Feuillade dirige de manera impecable cada una de las entregas. Utiliza tanto interiores como exteriores del propio París, la diversidad de escenarios ameniza y da ritmo al film. Fantomas no es un asesino con principios y un trasfondo que justifique nuestro apoyo y aun así queremos que gane. Así nos aseguramos otra película más.