Clasicosis

Cine clásico: 'El capitán Kidd', el lado oscuro del pirata.

- Uno de estos días, su cuello será estirado tanto como su memoria.

Ficha: El capitán kidd

Decían que no iba a haber verano y aquí estamos, todos achicharrados. Para ayudarnos a sobrellevar las altas temperaturas hoy traemos otro título rodado en alta mar. En esta ocasión estamos ante el reverso oscuro de la piratería. Un film de aventuras pero con menos adrenalina y más negrura, algo que se puede sospechar al ver que Charles Laughton es el protagonista.

"El capitán Kidd" (Captain kidd, 1945) nos trae la historia de un auténtico corsario que surcaba el océano Índico en el siglo XVII. La película se centra en un pasaje de su vida que no sé si será verídico pero que nos ayuda a borrar durante hora y media la idílica imagen del pirata aventurero y socarrón.

El capitán Kidd (Charles Laughton) es un despiadado corsario que engaña al ingenuo rey William III (Henry Daniell) haciéndose pasar por navegante que ofrece lealtad a cambio de escolta para transportar un barco lleno de tesoros. La tripulación está formada por presos entre los que se encuentran antiguos conocidos del capitán y Mercy (Randolph Scott) quien no sabremos muy bien cuáles son sus intenciones.

Charles Laughton era un fantástico actor, pocos lo dudan. Puede ser el ser más crédulo y cándido como en "Esta tierra es mía" o aterrarnos con su crueldad. El capitán Kidd es un ser avaricioso, manipulador, traidor y afortunadamente bastante torpe en sus intentos de parecer distinguido, lo que introducirá toques de humor en el film. Es mejor olvidar el prototipo de pirata que se ríe de lo establecido, hasta capaz de luchar por algo justo como Burt Lancaster en "El temible burlón" o cambiar como Tyrone Power en "El cisne negro".

Posiblemente aquí estemos ante una imagen más realista, la cual cambia el ritmo del film. Deja de lado el ser una alegre aventura en alta mar llena de dinamismo, humor y colorido. A pesar de esto, no debemos olvidar que estamos, al fin y al cabo, ante un film centrado en la piratería. Por ello no pueden faltar luchas de espaldas, traiciones y damiselas en apuros.

Los aspectos más técnicos están resueltos con solvencia y sin arriesgar. Grabada en modestos interiores y decorados tiene una puesta en escena y una fotografía cuidada. La banda sonora de Werner Janssen (que acabaría consiguiendo una nominación al Oscar) es quizás lo que más destaque. Desde mi humilde opinión, ya que la tecnología no es un campo que domine, habría que reconocer que ya va necesitando una buena remasterización no sólo de imagen sino especialmente de sonido.

Rowland V. Lee dirige un film al que el público no está acostumbrado. Para algunos será un soplo de aire fresco para otros será una decepción. Es el precio de elegir un camino distinto e intentar cambiar un poco las tornas del juego. Simplemente por estar protagonizada por Charles Laughton esta película debería estar en las listas de todo aquel interesado en el cine clásico. Sin embargo, opino que aunque no se rija por los cánones fijados del género el entretenimiento está asegurado.