Clasicosis

Cine Clásico: 'La dama se rinde' a disfrutar la vida.

- Nadie es demasiado viejo para nada, excepto para la infelicidad.

Ficha: La dama se rinde.

Una ya pierde la cuenta de las veces que ha visto el mismo esquema en una y otra película. Por otro lado también está quien piensa (ejecutivos de los grandes estudios): si algo funciona, ¿para qué cambiar? En este caso me estoy refiriendo a ver a una mujer en un mundo de hombres, con una gran carrera profesional pero con un nulo manejo de su vida privada. A lo largo de los años se ha roído este hueso hasta la saciedad. Existe algún puntal pero en general ya pocas cosas nos podrán sorprender.

Rosalind Russell es una de las actrices con mejor vis cómica de su época. Ya lo he dicho varias veces, su estilo fuerte y sarcástico, su habilidad para responder rápidamente y que no tenga un pelo de tonta son las características que más me fascinan. Pero (siempre hay un pero) aunque su filmografía tiene algún título muy destacado, la mayoría han pasado sin pena ni gloria. En "La dama se rinde" (She wouldn't say yes, 1945) repite prácticamente el mismo personaje que en "Ella y su secretario" (Take a letter, darling, 1942) de Mitchell Leisen.

La Dra. Susan Lane (Rosalind Russell) es una exitosa psiquiatra. Muchos de sus pacientes parecen encontrar alivio en una tira cómica que les anima a no pensar tanto las cosas y dejarse llevar, actitud que ella reprueba. Un día en un tren tendrá un encontronazo con Michael Kent (Lee Bowman) quien, por supuesto, es el autor de dichas tiras.

Obviamente estamos ante una comedia romántica. No la consideraría screwball ya que suelen ser películas con un personaje femenino que es un huracán que desmorona la vida del protagonista masculino. En esta ocasión la rectitud de ella dará poco juego en este aspecto.

A lo que sí recurre la película es a la rapidez y sarcasmo típico de Ross Russell (y desgraciadamente sus peinados a lo madrastra de Cenicienta también). La escena donde los protagonistas se conocen mezcla el slapstick con la ironía obteniendo un gran resultado. Lee Bowman era considerado casi como el "partenaire comodín". Consigue buena química con Russell pero no tenía madera de estrella. También aparecen secundarios caras conocidas y entrañables como Harry Davenport. Otros aparecerán para liar más la madeja como el padre de Russell, Charles Winniger, o la paciente que se cree una viuda negra Adele Jergens.


Sin ser una gran comedia, el buen hacer de los actores, la mezcla de
estilos de humor o el continuo enredo la transforma en un ligero entretenimiento que se puede degustar. No es de esos títulos a los que hay que dar prioridad pero si alguna vez cae en vuestras manos podéis darle una oportunidad. Sin expectativas, que así se ven mejor las cosas.