Clasicosis

Cine Clásico: 'El joven Lincoln' Ford y Lincoln de nuevo.

-Puede que no sepa mucho de leyes, Sr. Felder. Pero sé lo que está bien y lo que está mal.

Ficha: El joven Lincoln.

Ya lo dije cuando escribí sobre 'El prisionero del odio' del gran John Ford, que este director había retratado algunos eventos de la vida de Abraham Lincoln en la gran pantalla, en aquel film quizás de una forma más indirecta nos enseñaba el asesinato del presidente. Pero años después de realizar esa cinta, volvió a Lincoln para centrarse en una parte de su vida, quizás menos conocida, la etapa antes de meterse en política, así llegó 'El joven Lincoln' (Young Mr. Lincoln, 1939).

El film se centra en los años de juventud de Lincoln (Henry Fonda), quien tras dejar su oficio de leñador en Kentucky, se establece como abogado, donde cosecharía una fama de hombre justo y de grandes principios. Además tendrá que defender un caso realmente difícil, en el que se acusa a dos hermanos de cometer un asesinato.

La maestría de John Ford tras las cámaras siempre se hace patente, y más si tiene un actor protagonista como el que tiene en esta ocasión. El film nos muestra los orígenes de Abraham Lincoln, como se forja como político, trabajando como abogado y ganándose la confianza de sus vecinos primero para más tarde ganarse la confianza de un país. Aunque la segunda mitad del film se convierte en un drama judicial, en el que podemos ver como la confianza del futuro presidente en la inocencia de unos jóvenes pueblerinos y su confianza propia para poder ganar el caso.

La interpretación de Henry Fonda en esta cinta es sublime, donde al principio se me hizo algo irreconocible por el magnífico maquillaje que hace que el parecido con el Lincoln sea genial. Además su interpretación pausada pero intensa al mismo tiempo hace que el personaje coja vida, y quizás podemos tener una buena aproximación a esta importante figura de la historia americana. Los demás miembros del elenco quedan todos en un segundo plano, debido a la fuerza de la interpretación del actor principal, pero se puede destacar el último papel de Alice Brady como madre de los acusados y a Donald Meek como abogado de la acusación, un hombre que ya ha condenado a los acusados antes de que se produzca el juicio.

Sin duda estamos ante un buen drama, pero no dentro de la filmografía del director, quizás no sea una cinta que destaque, cosa que si hace la interpretación de Fonda, que no deja una buena muestra de su talento. Pero aún así estamos ante una historia inteligente que a mí, por lo menos, me sorprendió en su final.