Clasicosis

Cine Clásico: 'Río Grande' la vida sigue a pesar de la guerra.

- Quizás la señora Yorke quiera proponernos otro brindis.

- Por mi única rival, la Caballería de los Estados Unidos.

Ficha: Río Grande.

Antes de cerrar el mes dedicado a John Ford vamos a terminar de analizar la conocida como "Trilogía de la caballería". Para ello se vuelve a utilizar una historia de James Warner Bellah aunque cambie el guionista, James K. McGuinness sustituye a Frank S. Nugent. "Río grande" (id, 1950) cierra esta visión de la vida a finales del s. XIX de las caballerías en pleno enfrentamiento con los Apaches.

Antes de realizar esta película, John Ford se encargó de dejar bien atada la posibilidad de llevar acabo su proyecto soñado, "El hombre tranquilo" (The quiet man, 1952). Republic Pictures temía un batacazo del viaje a Irlanda de Ford, así que utilizaron los beneficios de este western para financiar el que después sería su film más taquillero. También le impusieron a Ford a la pareja protagonista creando así una de las parejas más recordadas del cine: John Wayne y Maureen O'Hara. Ambos ya habían trabajado con el director anteriormente.

El coronel Yorke (John Wayne) está al frente de un regimiento de caballería. Entre los nuevos reclutas aparecerá su hijo Jeff (Claude Jarman Jr.), un joven con quien no tiene contacto desde hace 15 años. Jeff ni le recuerda. Además de este inconveniente, su mujer, a la que tampoco ha visto en 15 años, volverá a llevarse a su hijo de ahí. Pero si con esto Yorke no tenía suficiente, los ataques de los indios se están recrudeciendo ya que varias tribus se han unido. Él tendrá que arriesgar su carrera por frenarles.

La primera vez que vi esta película me quedé algo fría, un segundo visionado le ha sentado estupendamente. El tener varios frentes abiertos hace que parezca que no ocurre mucho. Que se intentan contar muchas cosas y al final se queda en nada. Cuando uno la vuelve a ver ya no espera una historia épica, de hecho, está más cerca de ser un relato del día a día. Si transfomamos la famosa frase de John Lennon podríamos decir que: La vida es eso que pasa mientras atacan los Apaches. Cuando te quieres dar cuenta los años ha pasado y tu hijo es casi un hombre. Puede ser acusada de falta de ritmo porque se centra mucho más en la vida de los regimientos más allá de cuando hay que luchar. Eso no significa que no veamos encarnizadas batallas ya que la tensión con los Apaches estaba en su punto más álgido.

Lo que no ha cambiado desde la primera vez que la vi es la sensación de que el personaje de Maureen O'Hara es el más interesante. Kathleen es una mujer a quien han abandonado por la guerra y la Caballería, primero su marido y 15 años después su hijo. Conociendo la dureza de una vida así intentará que su hijo no pase por el mismo dolor. La actuación de O'Hara se cimenta sobre miradas. Miradas de todo tipo: con lágrimas, con ira, con dolor, con nostalgia, con cariño... Un personaje con poco guion pero a quien leemos perfectamente.

Yorke de repente se encuentra con que el pasado ha entrado sin llamar. John Wayne le da cierta sensibilidad a un hombre duro. Una mirada de padre orgulloso a través de una ventana o un billete de 10 dólares delatarán que hay algo más que un oficial debajo del uniforme. Jeff, por su lado, es joven aún por pulir pero "testarudo y orgulloso" como sus padres, cuyo fracaso en West Point le hace querer demostrar que puede ser alguien. La trama padre-madre-hijo irá quedando en su segundo plano a medida que el film avanza, lo cual la hace ser la más floja. Victor McLaglen repite el personaje de "La legión invencible" y hará de contrapunto, se convertirá en un alivio cómico algo forzado.

Las batallas con los indios llevan la firma de Ford. Dinámicas e impresionantes. Cuesta no imaginarse dentro de ese campo abierto donde una fecha o un balazo te puede alcanzar en cualquier momento. Vemos a caballos caídos, jinetes desplomándose... El grado de realismo es tal que hasta dos especialista perdieron la vida en la escena en la que cruzan el río.

No es uno de mis films favoritos de Ford pero reconozco su mérito. Quien busque un western al uso se dará de bruces con un drama familiar, una combinación a priori arriesgada. Su ritmo bastante pausado produce esa sensación de que no está pasando nada. Pero estamos ante un film de un maestro del cine, a cada plano, mirada o gesto le podemos sacar una lectura que nos haga ver que estamos ante una historia mucho más rica de lo que aparenta ser.