Clasicosis

Cine Clásico: 'En un lugar solitario', se agria el carácter.

- ¿Qué le digo? ¿"Te quiero pero te temo"? ¿"Quiero casarme contigo pero convénceme de que no la mataste"?

Ficha: En un lugar solitario.

Hacía meses y meses que recibí la sugerencia de escribir sobre esta película, se ha hecho esperar pero aquí está. Cuando uno se enfrenta a una película de culto ha de hacerlo con calma y dedicándole el momento preciso. Si tal título está dirigido por Nicholas Ray, aún con más razón.

"En un lugar solitario" (In a lonely places, 1950) conjuga de forma sublime varios géneros cinematográficos. En apariencia un film noir más con Humphrey Bogart a la cabeza también incluye romance, drama y metacine, o lo que es lo mismo, cine dentro del cine. Se pensó en la mujer de Bogart, Lauren Bacall, como coprotagonista. Ya que Warner no la cedió sería la mujer del propio director, Gloria Grahame quien se llevaría el papel, a día de hoy es casi inimaginable esta película con otro reparto.

Dixon Steel (Humphrey Bogart) es un guionista de cine cínico, sarcástico, mujeriego y con un pronto violento que le trae más un problema. Cuando resulta ser sospechoso de un homicidio, la palabra de su vecina Laurel (Gloria Grahame) proporcionará su coartada. Mientras la policía continúa la investigación ambos se enamorarán y comenzarán una relación con la sospecha de culpabilidad siempre en el aire.

Dicen que para conocer realmente a alguien hay que verle actuar en situaciones límite. Esta pareja iniciará su relación en una situación límite, o cuanto menos complicada. Si superan ésto, posiblemente serán capaces de superar cualquier obstáculo en el futuro. Pero más allá de esta sospecha, las personalidades de ambos son lo suficientemente conflictivas como para costarles salir adelante juntos. Especialmente la de Bogart, un personaje complejo y contradictorio como todo buen escritor que se precie.

La intriga y los toques de thriller psicológico no se basan en el trabajo policial, Nicholas Ray provoca toda la tensión del film a través del comportamiento de Dix con los demás. La duda asoma a cada paso. Hasta que llegará un momento en que nos dará igual. Se ha mostrado por completo, le conocemos, y ahora es cuando decidimos si queremos seguir a su lado o alejarnos de él. En este aspecto se puede decir que la película guarda cierto paralelismo con la también fabulosa "Sólo se vive una vez" (You only live once, 1937) de Fritz Lang.

Las críticas de la época situaban ambas interpretaciones entre lo mejor de las carreras de cada actor. A día de hoy, observando las filmografías completas podemos mantener tal afimarción. Bogart es un nombre icónico en el género noir, sin embargo, aquí se pasa al otro lado. En vez de estar tras la pista, él está siendo investigado. Tiene un personaje lleno de aristas. Encantador e inteligente pero su megalomanía y soberbia le hace coger atajos para resolver conflictos de la manera más inadecuada. Grahame es una mujer fuerte e independiente que a pesar de no buscar un relación, se enamora al instante de su vecino. Me reitero, ambos impresionantes.

Nicholas Ray retrata su visión del cine en una fantástica escena. Dix y Laurel hablan en la cocina sobre una escena romántica que Dix ha escrito. Ella confiesa que la escena y le gusta y Dix le explica que: "Eso es porque no no se están diciendo siempre cuánto se quieren. Una buena escena de amor debe tratar sobre algo más además de amor. Por ejemplo, esta misma. Yo preparándote un pomelo. Tú sentada ahí, atontada y medio dormida. Cualquiera que nos viese se daría cuenta de que estamos enamorados." Así podríamos definir el cine de Ray. Un señor que coge un western como "Johnny Guitar" y se lo lleva al terreno del macartismo y la política del miedo puede conseguir el mejor cine negro sin centrarse en investigaciones policiales o vendettas mafiosas. Mostrar a una pareja sin caer en tópicos o edulcorantes. Añadirle un dramatismo que pocos podían ver venir en un principio. Y reflejar la vida hollywoodiense del momento sin pararse a darle relevancia.

Automáticamente paso a recomendar este film a quien no lo haya visto. Una película que es más fácil de disfrutar que de (sin revelar la trama) explicar porqué se disfruta tanto. Una obra que en su año se vio eclipsada por títulos que curiosamente también le sacan los colores a Hollywood como "El crepúsculo de los dioses" (Sunset Boulevard, 1950) o "Eva al desnudo" (All about Eve, 1950). Afortunadamente, aunque su nombre no resuene tanto como estos dos ejemplos, su puesto entre el clásico de calidad es inamovible.