Clasicosis

Cine Clásico: 'Piel de serpiente', huir hacia adelante.

- ¿No seguirás conmigo hasta Nueva Orleáns?

- De allí es de donde vengo, no a donde voy.

Ficha: Piel de serpiente.

Hoy tiramos la casa por la ventana. Unimos en un mismo espacio a un grandísimo director, uno de los mejores dramaturgos del siglo XX, y unos actores de primer nivel. Sidney Lumet, Tennessee Williams, Anna Magnani, Marlon Brando nada más y nada menos. No era la primera vez que el escritor había creado un personaje pensando en Magnani, "La rosa tatuada" fue el primer títulos que les unió a pesar de que la actriz italiana no sabía inglés y aprendía sus diálogos fonéticamente.

"Piel de serpiente" (The fugitive kind, 1959) parecía el proyecto perfecto para un casi novato Sidney Lumet, quien había debutado en el cine por la puerta grande con la fabulosa "12 hombres sin piedad" tan solo un par de años antes. Pocos personajes, localizaciones y una gran fotografía y encuadres desde la primera escena recuerdan irremediablemente a su ópera prima.

Valentine "Snakeskin" Xavier (Marlon Brando) es un músico que sortea constamente lo legal hasta que llega a un pueblo de Mississippi con la intención de establecerse y hacer las cosas bien. Comenzará a trabajar en la tienda de Lady Torrance (Anna Magnani). La aparición de Carol (Joanne Woodward) quien conoce su pasado y le perturba constantemente.

Quizás yo no sea la persona más indicada para escribir sobre las historias de Tennessee Williams, un autor con quien me cuesta conectar. Williams empieza con sus personajes ya en situaciones emocionales tremendamente complicadas. No otorga el suficiente tiempo al espectador para conocerles y empatizar. En pocos minutos nos introduce en una tormenta emocional tan profunda que ser capaces de sentir y sufrir con ellos no es nada sencillo. O al menos en mi caso. Sus personajes son tan complejos y arrastran tanto bagaje que hace más ardua la conexión aunque más rico el visionado del film.

Los dos protagonistas ya habían trabajado con libretos de Williams con anterioridad. Marlon Brando prácticamente debutó con la inolvidable "Un tranvía llamado deseo". Para Joanne Woodward era la primera vez, sin embargo ya atesoraba un Oscar que lo hizo valer en esta película. Su interpretación es la gran sorpresa del film. Interpreta a una mujer sin rumbo a la que no sabemos si tenerle pena o miedo. Brando encaja a la perfección en un personaje mujeriego, bohemio y de vida errante. Tiene una mirada de cansancio y hastío que nos hace entender que quiere dejar atrás todo. Magnani tiene la barrera del lenguaje que le impide desplegar todo su talento interpretativo. Acostumbrada a oírla hablar sin parar, aquí su personaje tendrá que demostrar sus sentimientos a través de su mirada. Es una mujer cansada de lidiar con todo que guarda mucha rabia y pena en su interior.

La combinación de estos personajes es muy atractiva. A pesar de ello, el ritmo del film no es apto para todos los públicos. La primera hora de película se centra solo en presentarnos a "piel de serpiente", su primer encuentro con Woodward y su primera conversación con Magnani. Esto puede resultar algo tedioso para quien no esté bien metido en el film. A partir de ahí, los personajes se irán desnudando ante nuestros ojos.

La dirección técnica de Sidney Lumet es impecable, vuelve confiar en Boris Kaufman y Kenyopn Hopkins para el apartado de fotografía y música del film. El trabajo de Kaufman es especialmente destacable. Su fotografía y los planos de Lumet encajan a la perfección convirtiéndola en un disfrute visual.

Sé que no me he mostrado entusiasmada con la película pero entiendo que hay un público para este tipo de dramas que disfrutará enormemente de ella. Una historia donde el pasado intenta ser encapsulado pero que siempre acaba volviendo, ya que queramos o no, nos define y forma parte de lo que somos.