Clasicosis

Cine Clásico: 'El maquinista de La General', héroe por accidente. Película incluida.

- Si pierdes esta guerra no me culpes a mí.

Ficha: El maquinista de La General.

Introduzco el DVD en el reproductor y, antes de ver el film, Orson Wells me hace una introducción de la película. Cuenta alguna anécdota personal de cuando le conoció en persona. Cuando Wells aún no era nadie, cuando Keaton ya no era nadie. «El mejor payaso de la historia» dice. Describe el film con alabanzas como «una de las mejores películas de la historia, una de mis favoritas», «el mejor retrato de la Guerra Civil» o «es cien veces visualmente más impactante que "Lo que el viento se llevó"». Ya sabemos que Wells no era una persona tremendamente objetiva, especialmente a la hora de dar palos, pero es sin duda una de las mejores cartas de presentación que un film puede tener.

"El maquinista de La General" (The General, 1926) es el vehículo para el lucimiento de Buster Keaton. El cómico que nunca sonríe hace las veces de director, guionista (en ambas tareas acompañado de Clyde Bruckman) y protagonista en una de las cintas más famosas e icónicas de la época silente norteamericana.

Johnnie Gray (Buster Keaton) es un maquinista de tren enamorado de Annabelle (Marion Mack). Cuando estalla la Guerra de Secesión querrá alistarse pero es rechazado, con lo cual repudiado por todo el mundo. Sigue ejerciendo de maquinista hasta que el ejército yankee le roba el tren y tendrá que hacer todo lo posible por recuperarlo.

Estamos por supuesto ante una comedia, pero también ante un film de acción, una aventura trepidante y épica. Keaton cambia el tono de sus cortometrajes y su famoso Pamplinas Se toma más tiempo para desarrollar cada sketch o gag. El espectador no estará constantemente ante una sucesión de comedia slapstick llena de golpes y malentendidos sino que presenciará una persecución llena de ingenio, con espacio para el drama y una trama sólida y bien contada. La esencia es la misma, la forma de hacerlo es dintinta y asombrosa.

La capacidad acrobática de Buster Keaton, quien nunca usó dobles, le permite hacer de todo. Su gesto triste y cuerpo lánguido consiguen que rápidamente empaticemos con el protagonista. Posiblemente en más de una escena nos demos cuenta de que estamos atónitos o con la boca abierta. En mi caso, además, suele resonar en mi cabeza el año de producción, 1926, lo que me deja aún más perpleja. La película está basada en una historia real con lo que no deja de intentar retratar la guerra y la importancia que el ferrocarril tuvo en su momento, siendo su dominio vital para la victoria. El cambio más destacado respecto al hecho real es el bando de Johnnie, quien Keaton convirtió en sureño, los perdedores de la guerra. Consigue un equilibrio magnífico una comedia que no deja de lado el drama, la épica y con un toque de romance.

La dirección y montaje solo tiene un calificativo, espectacular. Rodada en su mayoría en exteriores y sobre un tren en marcha, no escatima en planos panorámicos lo que le da una autenticidad impresionante. Pero la cámara también llega a cualquier rincón del tren. El montaje está perfectamente cuidado, sin fallos de raccord o continuidad. Es un montaje ágil y tremendamente dinámico, al igual que la trama del film. En la rivalidad eterna que la historia ha creado deberíamos reconocer que Keaton tenía un conocimiento del medio que Chaplin no alcanzó. Su labor tras la cámara en este título es de quitarse el sombrero.

"El maquinista de La General" es a día de hoy un film obligatorio, en su momento fue un rotundo fracaso. Ésto llevaría a Keaton a vender su unidad de producción a MGM quien le obligaría a hacer cintas de éxito que a él le parecían de escasa calidad. Estamos ante el cenit de su carrera y el principio del fin. Una película que le dio todo (a posteriori) y le quitó todo. La historia de un antihéroe al que hay que alabar.

 

 

P.D.: Os dejo aquí esta obra imprescindible, no tardéis en disfrutarla.