Clasicosis

Cine Clásico: 'No soy ningún ángel' Cumple 80 años.

-Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor.

Ficha: No soy ningún ángel.

Siempre se ha dicho de determinadas personas, que eran unas adelantadas a su época, simplemente por su forma de innovar en un determinado arte o también por su forma de pensar y actuar, que no cuadraba con lo que se determinaba que era correcto en esa determinada época. Podríamos decir que Mae West no era una mujer común, por su forma descarada de actuar, hablando sin tapujos y siempre con un doble sentido que la caracterizaba, cosas que le valieron más de un quebradero de cabeza con la censura e incluso la justicia.

Hoy en Clasicosis, sorprendentemente, introducimos a la actriz, ya que esta es la primera película de ella que escribimos en nuestro blog. Y que mejor forma de hacerlo que con la celebración de un aniversario de una de sus grandes comedias, que demuestran el descaro que antes citaba de la actriz frente a la pantalla, y es que tal día como hoy hace tan solo ochenta años se estrenaba 'No soy ningún ángel' (I'm no angel, 1933).

Tira (Mae West) es la estrella de un circo, donde además de tener un espectáculo de canto y danza, se decide por dar el paso para convertirse en domadora de leones, para ganar más dinero, llegando a meter su cabeza entre la feroz mandíbula del felino. Tira lleva una vida en la que se ve con muchos hombres, de los cuales depende parte de su economía, tras empezar una de estas relaciones con un joven rico, no puede remediar de enamorarse de otro.

Aunque en los títulos de crédito, como director podemos ver el nombre de Wesley Ruggles, es sabido que la propia actriz tenía un gran poder en la decisión en muchos aspectos, tales como la dirección, el guión o el reparto. Así, ella participaba en la elaboración de la gran mayoría de sus diálogos, para poder darle la forma que quisiera añadiéndole el sarcasmo o los dobles sentidos que tanto le gustaban. Podemos decir que estamos ante una comedia romántica de las que ya no se hacen, con conversaciones graciosas e inteligentes, que no recaen en el chiste fácil y, con su metraje acorde a la historia, hace que el ritmo sea ideal para mantenerte pegado a la pantalla.

Después de todo lo que he escrito, no hace ni falta decir que la auténtica protagonista del film es Mae West, toda la trama gira en torno a ella, apareciendo en, creo, todo el metraje. La actriz realiza una gran interpretación, es graciosa y descarada, y eso hace que te diviertas viéndola, en la escena del juicio no pudo estar mejor. Fue la propia actriz quien decidió que un joven que estaba despuntando en el mundo del cine, fuese su acompañante en esta cinta, así llegó Cary Grant a participar en este proyecto. De él esperaba más aparición frente a la pantalla, pero tarde más de la mitad del metraje en aparecer, y una vez que lo hace siempre está a la sombra de ella, no se puede ver la personalidad del actor que más tarde le haría famoso.

Una buena recomendación para pasar un rato agradable y divertido frente a la pantalla, y poder disfrutar de dos grandes actores de esta época del Hollywood clásico, y además que mejor que hacerlo ahora que cumple años, así que todos a celebrarlo.