Clasicosis

Cine Clásico: 'Fuerza bruta' y tensión entre rejas.

- Nadie se escapa. Nadie realmente se escapa.

Ficha: Fuerza bruta.

Jules Dassin fue un realizador que tuvo que salir de Estados Unidos cuando la caza de brujas fue tras él. En su primera etapa antes de dejar el país empezó a forjar una interesante carrera donde quizás el título que traigo hoy sea el más destacado. En ella podemos ver un tono y una forma de crear tensión que le servirá de "entrenamiento" para la posterior y magnífica "Rififí" (Du rififí chez les hommes, 1955).

"Fuerza bruta" (Brute force, 1947) se introduce tras los muros de una prisión de la mano de Richard Brooks. Quien se hiciera famoso por dirigir títulos como "La gata sobre el tejado de zinc" hace aquí las labores de guionista. Su tarea es posiblemente la más complicada ya que en 100 minutos tiene que perfilar a un gran número de personajes, darles un pasado, una personalidad propia y diferenciarles del resto.

En la prisión Westgate los presos viven bajo el yugo del Capitán Munsey (Hume Cronyn) ya que el alcaide no consigue imponer su forma, algo más considerada, de hacer las cosas. En este clima la carcel se está convirtiendo en una olla a presión. Joe Collins (Burt Lancaster), sus compañeros de celda y otros reclusos buscarán la manera de salir de ahí.

La historia se centra casi enteramente en prisión a excepción de unos flashbacks donde entrará el elenco femenino y conoceremos más de las circunstancias y forma de ser de los personajes principales. El guion no desperdicia ni un minuto en información que no interesa. Poco a poco va a involucrando al espectador dando a conocer a este grupo de opresores y oprimidos. Dassin tiene una forma caracterísitica de insuflar tensión a una historia. No busca llegar a un clímax donde la trama explota y se cierra el film sino que llega a su máximo nivel y aguanta durante muchos minutos ahí, algo que se agradece enormemente.

Burt Lancaster se había estrenado un año antes en "Forajidos" y aquí vuelven a confiar en él para el papel principal. Su interpretación es contenida pero llena de rabia. Está rodeado de un gran reparto.  Hume Cronyn sorprende con un despiadado personaje a pesar de su físico y de la imagen que podíamos tener de él. Habrá todo un abanico de personajes, Sir Lancelot y sus canturreos relajarán el ambiente. El Dr. Walters (Art Smith) nos hará creer en la justicia. Llegaremos a comprender, respetar y hasta admirar a presos como Gallagher ( Charles Bickford) o Miller (Sam Levene).

Si lo mejor del film es el estado de tensión, rabia y nerviosismo que se contagia al espectador, hay que destacar el trabajo del magnífico  Miklós Rózsa. Ya desde los créditos que abren la película se percibe que su música va a imprimir una atmósfera única al film.

Jules Dassin da aquí un salto de calidad en lo hecho hasta el momento y se ven las buenas maneras que años después le llevarían a la cima. Dirige un buen drama carcelario y confía en un actor que ya empezaba a demostrar la fuerza que tenía en pantalla. Lancaster va afianzando su carrera de forma admirable. Se veía venir un grande.

 

 

P.D.: La próxima entrada tratará sobre el film que los presos están viendo durante una escena de esta película. No habrá premio para quien acierte pero aceptamos respuestas en los comentarios.