Clasicosis

Cine Clásico: 'El huevo y yo', la vida en el campo.

- ¿Alguna vez piensas en cómo vamos a pasar el resto de nuestras vidas?

- Lo que mi marido decida hacer está bien para mí.

Ficha: El huevo y yo.

Lo prometido es deuda, hoy toca hablar del film que los presos de "Fuerza bruta" disfrutaban en un intento de olvidar su asfixiante situación. Dassin eligió una película muy pegada en el tiempo a la suya, ambas se se estrenaron en 1947. "El huevo y yo" (The egg and I, 1947) está basado en una exitosa novela autobiográfica y tuvo una gran acogida entre el público. De ella salieron dos personajes (Ma y Pa Kettle) que protagonizarían hasta siete películas posteriores.

A pesar de este éxito inicial, la película ha ido cayendo en el olvido con el paso del tiempo. Su director, Chester Erskine es a día de hoy un auténtico desconocido. Tuvo una carrera muy poco prolífica a pesar de contar en sus films con estrellas de la talla de Humphrey Bogart, William Powell o Groucho Marx. Si el título de hoy destaca por algo es también por su reparto: Claudette Colbert y Fred MacMurray.

Betty MacDonald (Claudette Colbert) es una recién casada. Su marido Bob (Fred MacMurray) está entusiasmado con la idea de mudarse a una granja. Ella accederá y la difícil adaptación a la vida en el campo será la trama principal de esta comedia. Él es un optimista que está eufórico en esta nueva situación. Ella siempre va a rebufo, errando varias veces antes de conseguir lo que quiere.

Sabiendo que está basada en una historia real es lógico asumir que el arco de corte más dramático que aparece en el último tercio de film ocurrió de verdad. Sin embargo puede parecer algo inverosímil y nada acorde a los personajes que hemos conocido la primera hora. Estamos ante una comedia, que estos detalles no la hagan redonda no quiere decir que no sea disfrutable.

Las screwballs siempre se han centrado en las clases media y alta de la época. En su mayoría situadas en la ciudad o, como mucho, en lujosas casas de campo. Pocas veces hemos comenzado ya con un matrimonio enamorado metiéndose en el fango para poner en pie su hogar. La imagen de Colbert en el barro tirando de un cerdo por las orejas, limpiando o con un hacha en la mano es lo que más atrae. Acostumbrados a verla siempre en papeles ingeniosos, inteligentes y sofisticados, verla con pantalones y camisas de cuadros es un soplo de aire fresco.

Por el contrario, este es el tipo de papel en el que estamos acostumbrados a ver a MacMurray. Aunque pasaría a al historia por  "Perdición" en este tipo de comedia romántica amable es donde más trabajó. De hecho, antes de este film ya había trabajado con Colbert en otras cinco ocasiones con lo que su química en pantalla estaba más que probada. Ambos retratan perfectamente a estos personajes que tanto pueden estar con esmoquin y de gala como en vaqueros talando árboles.

Hay alguna que otra referencia a trabajos previos de Colbert (el cerdo llamado Cleopatra o insultar a MacMurray llamándole Barba Azul) pero el film no tiende hacia el ingenio. Su humor está más orientado al gag visual, a ver a los protagonistas cometiendo errores de novatos o a incluir personajes estrambóticos pero entrañables.

He de confesar que le tengo bastante cariño a esta película aunque no sea precisamente por su calidad. El cómo y cuándo ver un film es casi más importante. La primera vez que la vi tenía a mi lado a una mujer de casi 100 años que no paró de reir y de disfrutar con ella. La simpleza y el poco tiempo dedicado a cada sketch consiguieron que pasase un gran rato. Es una film ideal para disfrutar en familia sin esperar más que una hora y media de entretenimiento.