Clasicosis

Cine Clásico: 'Todos eran mis hijos' Moralidad en la guerra.

-Si quieres saber, pregunta a Joe.

Ficha: Todos eran mis hijos.

'Todos eran mis hijos' (All my sons, 1948) fue la primera obra de Arthur Miller llevada al cine. Hubo posteriores versiones en 1955 y en 1986. En ella se muestra el impacto en una familia de las acciones provocadas por el padre al especular sobre la calidad de las piezas que fabrica para aviones en la Segunda Guerra Mundial, con lo cual provoca la muerte de 21 soldados e incluso de su propio hijo. Explorar varias cuestiones morales como la avaricia sin principios, la lealtad familiar hasta el extremos, la importancia de asumir la responsabilidad de las propias acciones y el suicidio. También se cuestiona el patriotismo de aquellos que se benefician de la guerra y una crítica directa al capitalismo de esas industrias que aprovechaban la situación de guerra para obtener beneficios sin ninguna ética.

Edward G. Robinson da vida a este padre con muchos matices. Muestra su arrogancia y sus virtudes como buen padre de familia pero es alguien que no puede entender hasta que es demasiado tarde que su obligación moral es hacer lo que es bueno para la sociedad. A través de la buena actuación de Robinson, se revela un carácter aunque también se cuenta una historia sobria pero intensa de un hombre que es descubierto por su propio hijo de ser un fabricante de piezas de guerra defectuosas, un hombre que no puede entender el horror de su irresponsabilidad, que piensa que mientras lo hizo por su familia y se salió con la suya que todo está bien. Robinson aporta además matices de las personalidad de ser un tipo duro con un lado más suave siendo más cruel y dinámico en los momentos en los cuales su negocio está en juego y es tierno y considerado en presencia de las personas que ama.

Por otro lado está Burt Lancaster como su hijo, quien con solo dos años después de su primera actuación en 'Forajidos', da buena muestra de su presencia dramática contundente y de que no solo era un tipo atractivo. Su amargura, amor y fe en su padre al que debe traicionar para reparar el daño que ha hecho, cuando le muestra esa verdad con contundencia son muy loables y dan reflejo de como posteriormente Lancaster se iba asentar muy bien en este tipo de papeles de construcción dramática y que contrastaban con su físico tan notable.

Y a pesar de no ser una película muy conocida tanto en las filmografías de Lancaster y Robinson, 'Todos eran mis hijos' resulta ser un melodrama inquietante de excelentes actuaciones y con un fondo argumental más que interesante.