Clasicosis

Cine Clásico: 'La máscara de Dimitrios' Persiguiendo a un fantasma.

-¿Lo ve? No hay amabilidad en el mundo.

Ficha: La máscara de Dimitrios.

De vez en cuando te encuentras con algún film desconocido, por lo menos para mí, como en este caso, 'La máscara de Dimitrios' (The Mask of Dimitrios, 1944), dirigida por un nombre también poco conocido como es Jean Negulesco, director de origen rumano y que curiosamente, falleció hace veinte años en España, para ser más exactos en Marbella en la provincia de Málaga (Andalucía), no siendo un mal lugar para retirarse en sus últimos días.

Un escritor de misterio llamado Leyden (Peter Lorre) está intrigado por la historia del notorio criminal Dimitrios Makropolous (Zachary Scott), cuyo cuerpo fue encontrado varado en la costa de Estambul. Él decide seguir la carrera criminal pasada de Dimitrios por toda Europa, para aprender más sobre el hombre. En el camino, se le une el misterioso señor Peters (Sydney Greenstreet), quien tiene su propia motivación para estar interesado en Dimitrios.

Lo cierto es que aunque el film dirigido por Jean Negulesco, es bastante entretenido, debido al suspense que se crea alrededor del personaje de Dimitrios, al que iremos conociendo poco a poco mediante flashbacks conforme el escritor va pasando de ciudad en ciudad y descubriendo las fechorías de las que era capaz semejante persona. Pero en mi opinión hay algo que no funciona desde el principio, y eso hizo que la visión que tuve de la película me resultara distinta. Pese a que me divertí mucho viendo la cinta, el simple hecho de que todos los personajes creyesen que el cadáver pertenecía a Dimitrios por llevar su ropa, cuando nadie sabía cómo era en realidad el criminal, te hace ver que el escritor parece no tener muchas luces para escribir novelas de misterio y aún así se ve motivado para emprender un viaje que puede resultar peligroso.

Siempre me he encanto Peter Lorre, un hombre que pese a que tuvo algún problema de adicción en su carrera, era capaz de interpretar una gran cantidad de matices. En esta ocasión se mete en la piel de un escritor curioso y de apariencia frágil, andando como si tuviera miedo de lo que hay alrededor y siempre hablando en un volumen bajo, casi susurrante. Todo lo contrario que su compañero ocasional de viajes, el personaje interpretado por Sydney Greenstreet es un hombre corpulento, que conoce bien el mundo y que solo sigue el camino que le reporte algún interés para él. Al personaje de Dimitrios no lo voy a describir, es mejor ir conociéndolo poco a poco mientras se hace un visionado de la película.

Pese a lo que he comentado, el film merece la pena verlo, además de disfrutar de unas buenas interpretaciones y unos personajes bastantes interesantes, la cinta consigue mantenerte sentado frente a la pantalla atento durante todo su metraje.