Clasicosis

Cine Clásico: 'Berlín Exprés', unión de espías.

- A veces pienso que nunca estaremos unidos en la Tierra hasta que encontremos a alguien en Marte a quien odiar.

Ficha: Berlín Exprés.

El cine clásico, considerando que terminó hacia finales de los años 60, podemos decir que se desarrolló casi enteramente en periodos bélicos o de entreguerras. La II Guerra Mundial dio fruto a multitud de historias desde multitud de perspectivas. Hubo maravillas satíricas como "Ser o no ser" "El gran dictador", dramas que nos llevan a la reflexión como "¿Vencedores o vencidos?" y thrillers de espionaje como "Operación Cicerón" o la que hoy nos ocupa.

"Berlín Exprés" (Berlin Express, 1948) fue el primer film hollywoodiense que rodó Alemania. Jacques Tourneur, a pesar de no ser un gran nombre, consiguió dirigir con menos medios que los grandes realizadores muy buenas películas. Casi siempre estaba más cerca de la serie B pero su talento y versatilidad no pasó desapercido entre algunos cinéfilos que nos dedicamos a reivindicarle de vez en cuando.

Durante un viaje en tren entre París y Berlín, se juntan una serie de personajes de distinta nacionalidad: un soldado soviético (Roman Toporov), un espía inglés, un norteamericano ( Robert Ryan), un francés (Charles Korvin), una secretaria (Merle Oberon) con su jefe (Paul Lukas), etc. En el trayecto surgirán una serie de problemas que involucran a una persona vital para establecer la paz en un Berlín ya dividido.

Curt Siodmak también destacó como guionista de films modestos pero de buena calidad como "El hombre invisible". Aquí cambia de registro y escribe una historia en clave de thriller. La intriga se sostiene de forma sólida. Introduce unos cuantos giros de guion que sorprenden al espectador y le mantiene atento durante todo el film. Además, contiene un mensaje de unidad y hermanadad entre las gentes. En una época donde Europa (representada a través de Berlín) está dividida, los protagonistas dejarán a un lado sus nacionalidades y diferencias ideológicas en pos de descubrir lo que ha pasado al pacifista. Con este espíritu conciliador, la película cala más que siendo una simple cinta de espionaje.

Ya estamos acostumbrados a que las películas modestas tengan unas interpretaciones que cumple con lo que se necesita sin mayores logros. Aquí no es distinto. Los actores hacen un buen trabajo pero nadie destaca especialmente siendo Robert Ryan su figura más descatada.  Lo que sí llama la atención es la fantástica fotografía de Lucien Ballard. Tanto él com los planos de Tourneur consiguen sacarle muchísimo provecho a las localizaciones alemanas donde se rodó.

Sé que hay gente que no entiendo mi fijación con Jacques Tourneur y hasta cierto punto lo comprendo. Me parece un director tremendamente versátil que casi nunca me defrauda. Sé que conseguiré como mínimo entretenerme. Posiblemente también logre dejarme un poso con buen sabor de boca. En "Berlín Exprés" el panorama es el mismo, una cinta de espías con buen ritmo y bien ejecutada que intenta a su vez ser inspiradora.