Clasicosis

Cine Clásico: 'El nadador' en aguas turbias.

- ¿No estás un poco confundido esta tarde?

Ficha: El nadador.

En unas horas dedicaremos una entrada dedicada exclusivamente al gran Burt Lancaster en el centenario de su nacimiento. Antes de cerrar el ciclo de uno de los actores de los que más hemos escrito en este blog, voy a centrarme en la interpretación favorita del propio Lancaster. Este autodidacta intérprete siguió trabajando hasta 1990 aunque se puede considerar este título como uno de sus últimos dentro del Hollywood clásico. O quizás no, con películas como ésta nos damos cuenta de lo mucho que estaba cambiando la Meca del cine en los años 60 y vemos cómo el clasicismo empezaba a desaparecer.

"El nadador" (The swimmer, 1968) está basada en un relato corto de John Cheever. La adaptación fue escrita por Eleanor Perry. Su marido Frank se encargó de dirigirla casi por completo hasta que ciertas diferencias creativas le alejaron del proyecto. Gente como Sydney Pollack dirigieron algunas de las escenas que faltaban.

Ned Merrill (Burt Lancaster) vive en una lujosa zona de Connecticut. Un día decide que irá atravesando las propiedades que le separan de su casa y nadando en cada una de las piscinas de sus vecinos. Cada parada en el camino se encontrará con mujeres de su pasado, rencores o momentos de aprendizaje.

Este viaje compone una tremenda puñalada al famoso y tan deseado "sueño americano". El protanogista irá desmontándose ante nuestros ojos. El mayor problema es la estructura formal. Su visionado se hace bastante tedioso. El personaje vive este proceso de forma bastante hermética. El espectador no conoce su pasado y las conversaciones pocas veces nos ponen en antecedentes. Resulta muy complicado leerle, cambia de encantador a desorientado, reflexivo, atormentado, iluso, etc. A día de hoy hay grandes personajes que desmontan el mito de la "American way of life". El primero que se me viene a la mente son los protagonistas de "Revolutionary Road" (id, 2008) y, especialmente, el protagonista de la serie "Mad Men". Lógicamente desarrollar un personaje como Don Draper a lo largo de los años alcanza muchísimos más niveles. La hora y media con Burt Lancaster es demasiado escasa para empatizar con su personaje.

El montaje tiene secuencias que rozan lo alucinógeno u onírico. Peca de una intensidad desproporcionada. Si quería arriesgar por un formato más surrealista no debería haberse contenido, sin embargo, se queda a medio camino. La música de drama sesentero bastante acaba siendo agotadora.

Personalmente la considero una cinta fallida aunque reconozco que respira aires de cambio y transgresión. Se nota que el cine empezaba a jugársela y contar historias diferentes. Comprendo que es algo completamente subjetivo, hay quien tiene en muy alta estima este film e intuyo que la trayectoria vital de cada uno es importantísimo para apreciar este título.