Clasicosis

Cine clásico: ‘Con las horas contadas’ La vida es una cuenta atrás.

-¿Quién fue asesinado?

-Yo

Ficha: Con las horas contadas.

Ya era hora de que tocara uno de mis géneros favoritos, el cine negro, que en mi opinión es un género clave en el cine clásico, ya que, en mi caso particular, no veo películas como las que se hacían. Siempre he leído que el cine negro tuvo sus comienzos con El Halcón Maltes, película de la que ya habló mi compañera belkendall, y que tiene como protagonista a uno de los grandes del género, me refiero a Humphrey Bogart. En esta ocasión os voy a hablar un poco de un film algo menos conocido, denominado de serie B, pero al cual yo le tengo mucho cariño, por ser una de las primeras películas de esta categoría de cine que vi.

Frank Bigelow (Edmond O’Brien), llega a una comisaría donde denuncia su propio homicidio, a partir de ahí, Frank empezará a contarle la historia de cómo ocurrió todo, durante un viaje de negocios a San Francisco.

Como se puede ver, la historia es bastante sencilla, salvo por la sorpresa inicial. A partir de entonces el film se convierte en una historia normal, donde se busca el origen del problema que nos presenta el protagonista, todo ello implicará a Frank Bigelow en una cuenta atrás, ya que deberá saber como ha llegado hasta esa situación antes de que se produzca su homicidio, durante ese tiempo, aparecerá muchos tipos extraños, algún que otro psicópata, pero lo que yo extraño, es una femme fatale, típica del cine negro, una mujer que manipule al protagonista y lo tenga en la palma de su mano. También es cierto, que para esta historia no es necesario que exista una mujer de esa clase, la trama se desarrolla completamente bien.

Pese a que el film fue una producción de bajo presupuesto, creo que el resultado final es bastante bien. El director, Rudolph Maté, consiguió un trabajo bastante bueno, es un cineasta que ha pasado bastante desapercibido, aunque trabajo en otros aspectos técnicos en producciones más sonadas, como puede ser en Ser o no ser de Ernst Lubitsch. Además contó con un gran trabajo en la fotografía de Ernest Laszlo

Por parte de los actores el único destacado es el protagonista, Edmond O’Brien, que consigue una actuación bastante sólida. El actor es una de los grandes secundarios del cine, que ganó un Oscar en la categoría de actor de reparto por La Condesa Descalza. Salvándolo a él, no hay nadie que destaque por una buena actuación, quizás lo haga Pamela Britton, pero por interpretar a un personaje, que por lo menos a mí, me sacaba bastante de quicio. Interpreta a la novia de Frank, y parece que nunca sabe lo que quiere, puede que sea un comportamiento de una época más machista, donde la mujer iba y hacía lo que le hombre dijera.

Con las horas contadas, pese a ser una producción de bajo presupuesto y que no cuente con grandes actores, consigue convertirse en un film bastante interesante e intrigante. Que nos mantendrá con la duda hasta el final de que le ocurre al protagonista, es decir, si es verdad que ha sido asesinado, o por el contrario tendrá un final feliz. Yo creo que si Hitchcock hubiera filmado una película así, hubiera utilizado este dato como un McGuffin, donde crearía una trama alrededor de él, pero que al final no sabríamos cual sería el destino del personaje, eso le daría un toque de humor negro, que la directora británico le hubiera encantado, bueno es un pensamiento mío, no es que yo conociera a Hitchcock.