Clasicosis

Cine Clásico: 'El teniente seductor' Tiene muy claro lo que quiere.

-¿Por qué no desayunamos mañana por la mañana?

-No. No. Primero el té... y luego a cenar... y después puede... que desayunemos.

Ficha: El teniente seductor.

Seguimos en Clasicosis con el ciclo dedicado al gran Ernst Lubitsch, hoy hemos escogido 'El teniente seductor' (The Smiling Lieutenant, 1931) para seguir con ello, un film que realizó junto a dos actores con los que trabajó en varias ocasiones, uno de ellos es el francés Maurice Chevalier y, además, con la actriz Miriam Hopkins. Todo ello para crear una comedia divertida pero no brillante, como algunas de las que el director y guionista alemán posee en su filmografía.

El teniente austríaco Niki (Maurice Chevalier), guardia real, tiene una nueva novia, Franzi (Claudette Colbert). Está loco por ella y le sonreía mientras estaba de servicio en la calle. El Rey Adolf y su hija, la princesa Anna (Miriam Hopkins) del reino vecino, Flausenthurm. Durante el recibimiento, Anna intercepta un guiño destinados para Franzi, en un principio se lo toma como una ofensa, pero todo cambiará cuando conozca a Niki.

El director de origen alemán, Erns Lubitsch, fue el autor de la cinta, siendo muy parecida a alguna otra de su filmografía que también rodó junto al actor francés. Y aunque en mi opinión son películas muy divertidas, debido a la simpatía y al descaro del actor, y a algunos números musicales, creo que este film no ha envejecido bien. Ya que el mensaje que deja al final, o por lo menos como yo lo interpreté, deja mucho que desear, también hay que tener en cuenta que el film se rodó en otra época distinta, donde el comportamiento machista estaba a la orden del día, y esa es la principal  razón por la que esta cinta no tiene ni mucho menos el efecto que el día de su estreno, pese a que puede contar con algunos diálogos ingeniosos.

Maurice Chevalier siempre ha sido un actor que me ha caído bien, por su forma de actuar y su descaro, aunque a veces manera de actuar no es muy natural, ya que en algunos momentos habla mirando a cámara, lo que parece indicar que está hablando con la audiencia. Tanto Miriam Hopkins y Claudette Colbert realizan unas buenas interpretaciones en sus respectivos personajes, la primera quizás tiene una mayor evolución, de una princesa coqueta y refinada a una mujer más descarada, después de su relación con el teniente austriaco.

Siendo una película del director alemán siempre merece la pena echarle un vistazo, aunque está claro que no llega al nivel de sus obras maestras.