Clasicosis

Cine Clásico: 'El solterón y la menor', Shirley Temple acosa a Cary Grant.

- Sr. Nugent, a lo largo de mi vida he conocido a muchos hombres como usted y le aseguro que todos los días condeno a uno. La próxima vez no será usted tratado con tanta indulgencia. Le aconsejo que limite sus pinturas a las naturalezas muertas.

Ficha: El solterón y la menor.

Tras la semana negra que hemos sufrido los amantes del cine clásico, vamos a volver al ciclo dedicado a Cary Grant para despejarnos. El pasado fin de semana se cumplieron 20 años del fallecimiento de Myrna Loy. Para hacer una mención a esta fantástica actriz, en el título de hoy tenemos unimos a estos dos estandartes de la comedia de los años 30. Además a ellos se les une la estrella infantil por excelencia, Shirley Temple.

"El solterón y la menor" (The Bachelor and the Bobby-Soxer, 1947) es un producto típico de RKO Pictures, esas comedias que se ven sin ganas, previsibles y algo insulsas. Pero los Oscars de 1948 estuvieron extrañamente amables. "La barrera invisible" de Elia Kazan se alzó con el premio a mejor film. Sin embargo, los premios de guion fueron a parar a cintas de humor o bienintencionadas como ésta o "De ilusión también se vive". A día de hoy, tal reconocimiento parece excesivo.

Dick Nugent (Cary Grant) es un famoso artista acostumbrado a causar cierto revuelo entre las mujeres. Tras una charla en un colegio, la adolescente enamoradiza Susan (Shirley Temple) caerá rendida a sus pies. La jueza Margaret Turner (Myrna Loy), estricta y sobreprotectora hermana mayor de Susan, decide que lo mejor será que Dick salga con Susan para que así ella se canse y desenamore.

Como se ve, estamos claramente ante una comedia de enredo. Lo más destacado es un reparto de primera línea. Cary Grant. hace lo que mejor sabía. Interpreta a un hombre con encanto que no duda en ponerse en ridículo de vez en cuando. Myrna Loy está especialmente encorsetada. Este tipo de personajes le dan poca libertad para soltar como nadie sarcasmos y frases ingeniosas. Y Shirley Temple interpreta a una adolescente bastante repipi y algo repelente, algo típico de esa edad. Los tres actúan con el piloto automático. No es que sea malo, simplemente no es destacable.

Que Sidney Sheldon se llevase la ya nombrada estatuilla a mejor guion original no deja de asombrarme. Personalmente, le encuentro un gran punto débil al film. Los minutos entre Cary Grant y Myrna Loy son escasos. El espectador los pide a gritos pero las historia decide centrarse más en el personaje de Temple. Si se hubiese equilibrado más los tiempos, acortado alguna escena y dado más ritmo estaríamos antes un film distinto. Irving Reis firma aquí una de las películas más populares de su modestísima carrera.

Estamos ante una de las últimas oportunidades de ver a Shirley Temple antes de abandonar la actuación. A Grant y Loy, por el contrario, los encontraremos solo un año más tarde en "Los Blandings ya tienen casa". Las screwballs pueden ser el pasatiempo perfecto para los que amamos el cine en blanco y negro. Tener este tipo de títulos en la recámara nunca viene mal.