Clasicosis

Cine Clásico: 'Mamá a la fuerza', inesperado regalo de Navidad.

- Cuando esté de regreso en su casa le llevarán un obsequio precioso.

Ficha: Mamá a la fuerza.

Quien lleve ya un tiempo pasando por Clasicosis sabrá que el espíritu navideño no nos invade especialmente, de hecho, somos más Scrooge. Pero siempre está bien destacar un título que nos ayude a sobrellevar estas fechas en familia. Hoy en día estamos acostumbrados a que aparezcan en cartelera ciertos films con esta temática, sin embargo, películas emblemáticas de esta época del año como "De ilusión también se vive" se estrenaron más cerca del verano. Mi elección de este año ha sido una comedia que utiliza la Navidad sólo para situar la trama. No utiliza los famosos valores de estas fechas para sensibilizar al espectador.

Garson Kanin dirigió pocos films, será más recordado por su labor de guionista en "La costilla de Adán" u otras grandes comedias de la época. En esta ocasión, decidió ponerse al frente del proyecto con una Ginger Rogers, que buscaba nuevos horizontes en su etapa post-Astaire, como protagonista. En 1939 Niven empezaba a encabezar repartos y a ser una cara más o menos conocida.

Polly Parrish (Ginger Rogers) es despedida de unos grandes almacenes al terminar la campaña de Navidad. Ya por la calle, intenta convencer a una mujer de que no abandone a su bebé cuando los de orfanato la toman a ella por la madre del niño. Su jefe (David Niven) le devolverá su empleo a cambio de acoger de nuevo a su hijo y criarlo.

No hay duda de que estamos ante un film amable y previsible que transcurrirá entre la víspera de Navidad y Año Nuevo. Por supuesto, no perderá la oportunidad de mostrarnos a Rogers bailando aunque tan sólo sea un minuto. Ginger Rogers lleva el peso del film entre lidiar con la imprevista maternidad y un jefe estricto de día y vividor de noche. David Niven siempre estuvo cómodo en ese tipo de papel. Aquí no da muestras de su humor fino y porte inglés pero encaja perfectamente en este tipo de personaje. Hay otros pequeños personajes a los que destacar. Con muchos menos minutos pero fantástico, como de costumbre, también encontramos a  Charles Coburn como padre de Niven. Y el Pato Donald. Un pequeño muñeco de cuerda hará avanzar la trama y será el centro de varias escenas.

Claramente es un film menor, sin embargo el guion de Norman Krasna alcanzó la nominación al Oscar a mejor historia. Krasna desarrolló casi toda su carrera en este género y supo inyectar encanto a la cinta. Junto con Kanin consiguieron un buen ritmo e ir al grano sin alargar tramas o escenas. Los ochenta minutos de metraje son suficientes. Incluso incluye un beso que, aunque más casto, podría rivalizar con el de “Encadenados” en la duración.

He perdido la cuenta de la veces que he visto este film y eso hace que le tenga un inexplicable cariño. Hay veces que nos olvidamos que los más mayores de la casa tienen derecho a disfrutar. Una trama simple y un bebé rechoncho y simpático puede ser suficiente. En mi caso, ver a una mujer de casi 100 años disfrutar una y otra vez con la película es motivo suficiente para recomendarla. No siempre podemos ver lo que nos gustaría, así que es necesario tener este tipo de films en la recámara para ver en familia sin exigir demasiado. Probad esta Navidad y me contáis.