Clasicosis

Cine Clásico: 'La novia era él', malentendido en bucle.

- Según el Departamento de Guerra, yo soy mi esposa.

- ¡Pero usted no puede ser su mujer!

- Si la Armada dice que puedo ser mi esposa, ¿quién soy yo para discutírselo?

Ficha: La novia era él.

Continuamos con el ciclo Cary Grant. con uno de los directores que marcaron su carrera. Hitchcock le proporcionó thrillers y espionaje, Donen o McCarey sacaron su lado más emotivo o romántico. Sin embargo, Howard Hawks le dio algunas de sus mejores comedias. Ambos colaboraron juntos en cinco títulos. "La fiera de mi niña", : "Luna nueva" o "Me siento rejuvenecer" son magníficas comedias. El drama de aventuras "Solo los ángeles tienen alas" es la única que se aparta del género. El film que hoy nos ocupa es la hermana pequeña de este combo actor-director.

"La novia era él" (I was a male war bride, 1949) fue la primera película que Hawks rodó fuera de Estados Unidos. Desgraciadamente, el invierno alemán complicó el rodaje. Tanto el reparto como el equipo cayeron enfermos. No se libraron ni los protagonistas Cary Grant y Ann Sheridan ni tampoco el director. Contar la historia real de Roger H. Charlier se complicó más de lo previsto.

Henri Rochard (Cary Grant) es un capitán del ejército francés que tiene que realizar una misión nuevamente con la teniente norteamericana Catherine Gates (Ann Sheridan), una mujer con la que tiene un tira y afloja constante. La primera mitad del film se centra en la misión asignada a la pareja de militares. La segunda parte girará en torno a un problema lingüístico y burocrático que traerá a los protagonistas de cabeza.

El mayor problema del film está en esta segunda parte. Una vez resuelta la trama romántica, el conflicto se repite una y otra vez. El hecho de estar basado en hechos reales es un arma de doble filo. El guion debe mantenerse cercano a la historia real, sin embargo, eso puede causar que el desarrollo se atasque.

Cary Grant sostiene el film. Gracias a la gran presencia del actor la cinta alcanza un buen nivel de entretenimiento. Ann Sheridan a principio de los 40 era más conocida como pin-up y en los 50 prácticamente se mudó a la televisión. Es una cara poco conocida para el gran público pero que consigue una buena química con Grant. Howard Hawks es uno de los mejores directores de la época dorada de Hollywood, pocos podrán ponerlo en duda. Pero, como todos, tiene trabajos menos brillantes. Aquí, ni su dirección ni el guion de Charles Lederer, Leonard Spigelgass y Hagar Wilde destacan.

La Alemania dividida tras la Segunda Guerra Mundial seguro que dio grandes historias pero la que narra la película no llega a calar en el espectador. Quizás el tiempo le haya jugado una mala pasada ya que estamos ante un director de primera fila, un guionista (Lederer) con buenísimos trabajos y un actor perfecto para este género. Es extraño que tres patas tan fuertes haga que el banco se tambalee. Lo mejor será culpar al paso de los años.