Clasicosis

Cine clásico: 'Dejad paso al mañana' sin olvidar el ayer.

"Y por si yo no te vuelvo a ver por un tiempo, quiero decirte que estos 50 años contigo han sido maravillosos, todos y cada uno de ellos"

Ficha: Dejad paso al mañana

Llevaba un año tranquilamente con la cuenta pendiente de ver esta película, pero hace unas semanas decidí ponerle remedio y no me arrepiento en absoluto. Tardé en ponerme con ella por todo lo que había leído, que es muy emotiva, un gran drama, que es imposible contener las lágrimas y mil opiniones más, y claro, cuando sabes que vas a sufrir pues una siempre es un poco reticente. Ahora que ya lo he hecho no puedo decir otra cosa que no sea “tenéis que verla”.

Todos los calificativos que se le aplican yo diría que son ciertos, aunque seguramente más de uno podrá contener las lágrimas ya que la película no tiene picos especialmente emocionantes que te hagan llorar amargamente, aunque tiene una emotividad que no da tregua. Esta emotividad va calando y aumentando a medida que avanza la película llegando a ponerte un nudo en la garganta. Al final cuesta hasta respirar. Y es que no os dejéis engañar por el título, ese grito de mirar hacia el futuro no quiere decir que avancemos sin mirar atrás.

Esta historia trata sobre un matrimonio de avanzada edad que por problemas financieros tiene que abandonar su casa. Cuando se lo comentan a sus hijos, éstos hacen un reparto, el padre va con uno, la madre con otro, y la hija no mueve un dedo por ninguno de los dos. Nadie se plantea lo que puede suponer a dos personas que llevan medio siglo juntos que les separen, o simplemente, si esos planes les parecen bien.

Una de las mejores cosas de este film es que no ha envejecido ni un ápice. Lo cual dice muy poco de nuestra sociedad, donde a pesar de tener casi 75 años vemos que el trato hacia nuestros mayores es muy parecido. Y ésta es una de las claves, nos hace reflexionar en prácticamente todas las escenas, vemos una serie de acciones y actitudes que nos emocionan, enfadan, apenan, enternecen, etc. Conoceremos el comportamiento de los hijos, de los extraños y de los propios protagonistas sin que nunca se hable directamente del tema, no hay reproches, enfados o discusiones, pero todo está muy claro.

Acoger alguien siempre trastocará la dinámica familiar, pero lo que aquí se nos presenta es cómo actuamos cuando damos por sentado que lo nuestro es más importante. Nadie cuestiona esta postura, ellos ya han vivido las etapas más importantes de su vida y además, el hecho de acogerles nos convierte en unos héroes, con eso ya hemos hecho bastante, ellos son los que se tienen que acomodar sin rechistar. Pero todos estos sentimientos se disipan cuando vemos a la anciana pareja hablar, todo el mundo a su alrededor se queda embobado.

Y esto se consigue gracias al gran trabajo de Beulah Bondi y Victor Moore, Lucy y Barkley Cooper respectivamente, una pareja que consigue tener tanta complicidad como para hacer absolutamente creíble que lleven cincuenta años de matrimonio, hay una ternura en ellos y entre ellos que es lo que hace de este film una experiencia tan emotiva. Por su lado, Leo McCarey se arriesgó dirigiendo una historia completamente diferente a lo que el público estaba acostumbrado y, aunque es una gran olvidada y que en su filmografía hay títulos mucho más consagrados como “Tu y yo” (An affair to remember, 1957), deberíamos tener en cuenta este maravilloso film.

En definitiva, con el poco cine clásico que pone el foco en la vejez, creo que todos deberían darle una oportunidad, además éste no es uno de esos casos en los que hay poca filmografía sobre esta temática entonces se agradece, sino que la película es una auténtica maravilla. A poca sensibilidad que se tenga hacia la tercera edad, la pareja protagonista nos va a encandilar desde el principio. Y si sois como yo, que desde que nací he tenido una relación especial con estas generaciones, la película estoy segura de que os calará hondo.