Clasicosis

Cine clásico: ‘El cisne negro’ surcando los bandos de la lealtad y la traición.

- No hay nada como un buen potro de tortura para despertar la sed.

Ficha: El cisne negro

Durante el mes de Agosto, mi compañero Mr Kaplan y yo hemos decidido dedicar una entrada a la semana a una película de piratas. La razón es muy sencilla, estamos en verano, el cuerpo nos pide historias ligeras, divertidas, refrescantes y qué mejor que el cine de piratas, siempre surcando los mares, viviendo libremente entre asaltos, saqueos, alianzas y traiciones.

Yo voy a comenzar con el film “El cisne negro” (The Black swan, 1942) una entretenida historia de bucaneros, quizás una de las primeras que vi y desde entonces no he podido dejar de adorar un género que, como ya vimos anteriormente, dio sus mejores títulos en esta época. En este caso, como en las buenas películas de aventuras, ya en el minuto dos tenemos un saqueo pirata de joyas, ropas, bebida y hasta mujeres. Así no hay quien se aburra.

 

Jaime Waring (Tyrone Power) es un pirata fiel al gran Henry Morgan. Así, cuando el Capitán Morgan se cambia de bando y es nombrado Gobernador de Jamaica, Waring decide ponerse de su lado e ir a la caza de todos los piratas que estén surcando las costas de Tortuga, Maracaibo y todas las islas caribeñas. Especialmente tendrán que apresar al Capitán Leech (George Sanders irreconocible con una barba pelirroja que pasará a la historia) un pirata que nunca abandonará su condición de bucanero a pesar de tener que enfrentarse a su antiguo capitán, el ahora gobernador. Y por si Jaime Boy no tiene suficientes problemas, ha decidido conquistar a Lady Margaret Denby (Maureen O’Hara) con buenos modales, ya que su actual posición afortunadamente, no le permite tratar a las mujeres con violencia y fuerza.

Completando este gran reparto también tenemos a un par de gran actores como la mano derecha de ambos bandos, el primero de a bordo del Capitán Leech tenemos a un jovencísimo Anthony Quinn y el fiel compañero de Waring no es otro que  Thomas Mitchell, un gran secundario que ya en esta época tenía un Oscar al mejor actor de reparto.

La historia, como las buenas aventuras, está llena de giros, no se aguanta en el mismo estado más de un cierto tiempo, descubriremos una nueva estrategia o traición de mano de algún personaje, así sea un secundario en quien no habíamos reparado. Y si a esto le sumamos su corta duración conseguiremos pasar un rato entretenidísimo que no nos dará tregua hasta el final. Yo, como buena adoradora de O’Hara que soy, siento que su papel, aparte de ser un poco parco en palabras, es muy estereotipado, pero la química y tensión con Tyrone Power me salva de la decepción.


Esta película queda recomendadísima para todos los que disfruten de las historias de aventuras, para quien quiera pasar un buen rato sin exigir nada más que distracción y esparcimiento mental. Cómo ya he dicho en alguna ocasión, me pone furiosa escuchar a gente hablar de que les encantan las películas de piratas, aunque no han visto nada más allá que la famosa saga de Johnny Depp y compañía. Existían los piratas desde antes de su desembarco en la taquilla y desde nuestro rinconcito, Mr Kaplan y yo vamos a intentar dejar en buen lugar a este género tan denostado con un puñado de buenos títulos.