Clasicosis

Cine clásico: 'El secreto de vivir' es reconocer lo importante.

- Desde mi punto de vista, no importa qué sistema de gobierno tengamos, siempre habrá líderes y seguidores.

Cine Clásico: 'Caballero sin espada' de reluciente armadura.

Hemos comenzado un nuevo año. Hemos hecho balance. Hemos hecho lista de buenos propósitos... No sé qué habrá en vuestras listas pero todo el mundo sabe que los mejores propósitos se encuentran en la filmografía de Frank Capra. Por ello vamos a comenzar el 2014 con una de los títulos más inspiradores de este soñador realizador.

Hace un tiempo incluí "El secreto de vivir" (Mr. Deeds goes to town, 1936) entre mis films favoritos del director. Existe un remake llamado "Mr. Deeds" (id, 2002) protagonizado por Adam Sandler y Winona Ryder al que debería dedicarle una letras, pero sinceramente, no lo merece. El espíritu capriano es muy difícil de emular pero esta nueva revisión ni lo intenta. El propio Capra intentó hacer una secuela que al final acabó convirtiéndose en "Caballero sin espada" (Mr. Smith goes to Washington, 1939) con James Stewart a la cabeza. Otro de sus grandes films con su toque en estado de gracia.

Longfellow Deeds (Gary Cooper) vive tranquilo en un pequeño pueblo hasta que un familiar lejano le deja 20 millones de dólares en herencia. A partir de ahí tendrá que mudarse a Nueva York a decidir cómo gestionar tal cantidad de dinero. Le saldrán asesores interesados en su fortuna a cada momento ya que ven en él a un ingenuo nada codicioso. Babe Bennett (Jean Arthur) se hace su amiga, aunque en verdad es una periodista que le ridiculiza a diario en su periódico.

"El secreto de vivir" es la combinación perfecta entre "Caballero sin espada" y "Juan Nadie". Por un lado vemos a ese hombre honesto vilipendiado y ridiculizado al llegar con sus ideales a la gran ciudad. Por otro lado está el intento de sacar provecho de las muchas rémoras que ven en su figura un beneficio económico. A su vez, el film mantiene el aura de esos dos títulos. Capra vuelve a inspirar valores que nos convertirán en mejores personas. Esta vez pone el énfasis en la necesidad de dinero y en la avaricia como meta en la vida dejando de lado las cosas que verdaderamente importan.

Decía Jean Arthur que su pareja favorita en pantalla fue Gary Cooper. Cuando se ve el film resulta sencillo saber porqué. Cooper le da una humanidad al personaje magnífica. No es un simple ingenuo o inmaduro, es un hombre sencillo que disfruta de las pequeñas cosas sin alardear ni molestar a nadie. Y es por ello que el personaje de Jean Arthur evoluciona tanto. Su personaje no permanece estático hasta el final sino que a medida que conoce a Deeds se irá transformando.

Frank Capra vuelve a apoyarse en uno de los guionistas con los que más trabajó para conseguir ese tono tan característico que aúna humor, romance y humanidad. Robert Riskin escribió "Juan Nadie", "Vive como quieras" o "Sucedió una noche" para Capra. Aquí vuelve a conseguir ese fantástico equilibrio. Divide la trama en dos partes. En la primera, Deeds recibirá la herencia y decidirá qué hacer con el dinero. En la segunda, verá las ampollas que levantó su decisión.

Todo el mundo debería encontrar un momento, ya no en la vida sino cada año, para disfrutar de las cintas de Capra. Son una inyección de vitalidad, de ganas de dejar de perder el tiempo y dedicarnos a vivir y disfrutar de lo que realmente importa. Con su punto de crítica social y azote a los de arriba. Una experiencia inspiradora que nos hará entrar en el año en una burbuja de buenas intenciones.

 

P.D.: Sí, quizás estemos ante el poster que menos justicia le haga a Gary Cooper, parece que George Sanders se lo ha comido.