Clasicosis

Cine Clásico: 'Dos mujeres y un amor', Cary Grant atrapado.

- ¿Qué tienen de malo las ilusiones si puedes conservarlas?

- Algún día lo descubrirás.

Ficha: Dos mujeres y un amor.

Cary Grant nos tenía acostumbrados a verle como un ser que caminaba a un par de pies sobre el suelo. Un hombre sin infancias traumáticas, de buena familia, que siempre cae de pie y consigue lo que quiera. Obviamente, toda película tiene un nudo que pondrá al protagonista en un aprieto, pero ese aura de perfección se mantiene en casi la totalidad de su filmografía. Pero a Grant también le tocó sufrir alguna vez. "Serenata nostálgica" (Penny serenade, 1941) de George Stevens es una muestra. El film que hoy nos ocupa es otra.

"Dos mujeres y un amor" (In name only, 1939) es el ambirado y algo ñoño título que se le dio en España al film de John Cromwell. La película estaba pensada para Cary Grant y Katharine Hepburn pero tras el estrepitoso fracaso de "La fiera de mi niña" hizo que Hepburn se cayese del proyecto. Carole Lombard había rodado con Cromwell ese mismo año "Lazo sagrado" (Made for each other, 1939) y fue quien definitivamente obtuvo el papel.

Julie Eden (Carole Lombard) es una viuda que pasa una vacaciones estivales en el campo con su hija de 5 años y su hermana divorciada. Un día conoce a Alec Waters (Cary Grant) y tienen una conexión inmediata. Ambos se ilusionan hasta que Julie descubre que Alec está casado con Maida (Kay Francis).

Este melodrama se distingue de la gran mayoría de films románticos enamorando a los protagonistas desde el principio y poniendo trabas continuamente. Es así como el film se centra en dos seres remando contracorriente. Encontrar a la persona perfecta puede no ser suficiente cuando las circunstancias minan y desgastan la relación.

Cary Grant se aleja de la típica gestualidad que usaba en la comedia. Encantador sí, como siempre, pero lejos del ser perfecto e ideal al que nos tenía acostumbrados. Un hombre con los pies en la tierra con problemas reales y sentimientos reales. A pesar de ver esta nueva cara de Grant, quien verdaderamente se desnuda en la película es Carole Lombard. Una Lombard con lagrimones no puede estar más alejada de personajes como el de "Al servicio de las damas". Además, siendo su segunda colaboración con John Cromwell en el mismo año, da la sensación de que entiende perfectamente al personaje y le da al director lo que necesita.

Es bastante gratificante ver que todos los personajes, principales y secundarios, que rondan la treintena no tienen un núcleo familiar sólido. Una viuda con una hija, una divorciada traumatizada por esta nueva situación, un matrimonio como reza el título original "solo en nombre". John Cromwell consigue un melodrama con un toque de ligereza pero mucha emotividad. Una emotividad que va escalando desde una pequeña comedia a un drama romántico.

A veces las películas bien hechas y con corazón son de lo más gratificantes. No cambiarán nuestra vida pero son honestas y nos proporcionan una historia pequeña y entretenida. No es un título clave en la filmografía de los protagonistas ni del director, sin embargo se nota su buen hacer.