Clasicosis

Cine Clásico: 'El sargento York' Del campo a las trincheras.

-Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

Ficha: El sargento York.

El cine siempre ha sido un invento que ha movido a las masas, por ello en muchas épocas de la historia, desde que se creó, se ha podido utilizar para multitud de objetivos. En tiempo de guerras se han creado películas para levantar el ánimo de un país o para intentar atraer soldados a filas. Pero también hay películas fuera de estas épocas bélicas, que se centran en enseñar la dureza de los conflictos, para a través de ello mandar un mensaje pacifista o anti-bélico, aunque también existen cintas que realizan justo lo contrario.

Alvin York (Gary Cooper) es un hombre que trabaja la tierra en un pequeño pueblo con un gran defecto, la bebida. Tras tocar fondo, decide refugiarse en la fe para que todo empiece a mejorar, pero cuando parece que lo hace, la guerra estalla en Europa, donde se verá forzado a ir, dejando a su familia y prometida en casa.

Para dirigir 'El sargento York' (Sergeant York, 1941) estuvo un hombre sinónimo de calidad, me refiero a Howard Hawks, adaptando unos hechos reales. En un principio, debido a la actitud del protagonista con respecto al conflicto, parece que se pueda tratar de un film ante-bélico, pero creo que esto queda lejos de la realidad, ya que al final parece que todo lo hace la cinta es buscar una justificación para la creación de conflictos internacionales, es el regusto que te deja la película, y este es mi único pero a este gran clásico de uno de los grandes actores de la historia del cine. Ya que por lo demás la historia se desarrolla perfectamente, somos capaces de ver la evolución del personaje protagonista de una forma perfecta y todas las subtramas están bien ajustadas a la principal.

Dentro del elenco, no creo que haya nadie que pueda hacerle sombra a Gary Cooper, quien interpreta a uno de sus grandes personajes de su filmografía. Se pueden ver dos Alvin York durante el film, primero a uno borracho e impulsivo que solo hace buscarse problemas y más tarde vemos a uno reflexivo y paciente, que aprende de cada situación que vive. Como secundarios podemos ver a un gran Walter Brennan, como el pastor y tendero del pueblos, y una preciosa Joan Leslie como la chica que enamora al protagonista. Ambos personajes son de vital importancia para la transformación de York y su búsqueda del buen camino.

Pese al tono de la película, es uno de esos grandes clásicos de la filmografía tanto del director como del actor protagonista, un film altamente recomendable para los fanáticos de ellos y de los dramas ambientados en un conflicto bélico.