Clasicosis

Cine Clásico: 'Yo confieso' Peligroso secreto de confesión.

-Elegí ser lo que soy. Creo lo que soy.

Ficha: Yo confieso.

Hacía tiempo que no aparecía por el blog alguna película del maestro del suspense, es decir de Alfred Hitchcock, y ya tenía yo de volver a ver alguna y escribir un poco sobre ella. He tenido que pensar y repasar, porque tenemos una gran parte de la filmografía recogida en el blog, pero todavía hay algunas de las que se puede escribir, como es el caso de 'Yo confieso' (I Confess, 1953).

Otto Kellar y su esposa Alma (O.E. Hasse y Dolly Haas) trabajan como cuidador y ama de casa en una iglesia católica en Quebec. Mientras está cometiendo un delito, Otto es descubierto y mata al vecino que lo descubre. Atormentado por la culpa se dirige de nuevo a la iglesia donde el padre Michael Logan (Montgomery Clift) trabaja hasta tarde. Otto confiesa su crimen, pero cuando la policía comienza a sospechar Padre Logan, este no puede delatar al verdadero culpable debido al secreto de confesión.

Alfred Hitchcock creció con una educación rigurosamente católica, por lo que siempre le estuvo dando vueltas a realizar un film que estuviera orientado a la religión, sobre todo le llamaba la atención el hecho del secreto de confesión, así que cuando se topó con esta historia no pudo negarse a no hacerla. El tema principal del traspaso de culpabilidad es algo que el director británico ya había utilizado en su filmografía, pero esta vez la idea me parece brillante, ya que el protagonista está obligado, éticamente, a no desvelar la confesión. Además de esta, hay otras confesiones, como la amorosa, ya que existe un pequeño romance entre el padre Logan y una amiga del pasado, cosa que le hace cargar con más peso a su conciencia.

Pese a que se puede decir que la película no triunfó ante la crítica, la cual acusaba a la cinta de carencia de suspense, la premisa de la historia hace que me interese por ella siempre. Además la dirección me parece magnífica, habiendo varias escenas de ejecución impecables, una de ellas vemos al padre Logan deambular por las calles, pensando que debería hacer, mientras deambula se pueden ver varios objetos religiosos, entre ellos a Jesús cargando la cruz, en este caso un símil con el protagonista, ya que este carga con la culpabilidad de un asesinato.

El director quería a un actor de gran fama para el protagonista, ya que al interpretar un sacerdote que posee una relación amorosa pensaba que el público podía no verlo con buenos ojos, así que el papel recayó en Montgomery Clift, un actor atormentado, con graves problemas con el alcohol y muy dependiente de su maestra de interpretación. Anne Baxter fue la actriz rubia que participó en esta ocasión en la cinta del director británico, pero su personaje no contó con la importancia que en un principio iba a tener, por lo que la actriz no tiene mucho tiempo para lucirse. Contar con un secundario como Karl Malden siempre es una garantía, en este caso se introduce en la piel del inspector que está a cargo de la investigación.

Pese a que no es uno de los grandes títulos de Hitchcock, el film cuenta con unas ideas bastantes interesantes, y eso hace que sea una cinta entretenida para el público, pero lo que nunca falla, es que este director siempre nos dejará grandes escenas para recordar.