Clasicosis

Cine Clásico: 'Siguiendo mi camino' de buena Fe.

-En el campo de golf hay aire fresco.

-Y  también irreverencia.

-No, un campo de golf es como una sala de billar al aire libre.

Ficha: Siguiendo mi camino.

 

 

Casi estamos ya en la fecha, poco más de una semana queda para que se celebre una nueva edición de la entrega de los premios de la Academia, es decir, los Oscar. Algo común a todos los años es que no llueve a gusto de todos, no todos los años gana la catalogada como favorita, por ello, hay muchos ejemplos a lo largo de la historia de estos premios, que se hablan de injusticia a la hora de recibir la estatuilla. Siempre no es porque sea una mala película, sino más bien porque hay otra que parece tener más razones para alzarse con la preciada estatuilla, para mí gusto, esta situación se vivió en el año de producción de este film, 'Siguiendo mi camino' (Going my way, 1944).

El joven Padre Chuck O'Malley (Bing Crosby) llega a una nueva parroquia, que tiene problemas económicos, para intentar llevarla por el buen camino. Allí se encontrará con el viejo y severo Padre Fitzgibbon (Barry Fitzgerald), a quien no le gustará la actitud del recién llegado. Pero el joven cura, luchará por ganarse la confianza de compañero de parroquia y de la comunidad, sobre todo de los más jóvenes.

No tengo nada en contra de la película que dirigió Leo McCarey, me parece un gran entretenimiento, aunque las historias sobre hombres buenos y religiosos, casi perfectos, no van mucho con mis gustos. Además, si a esto sumamos que nunca he sido gran fanático de Bing Crosby, protagonista del film, y de su forma de cantar, aunque tuviera una gran voz, todo esto hace que la película no me acabe de apasionar. Para mí gusto, lo mejor de la cinta es Barry Fitzgerald, quien realiza un gran papel, interpretando al veterano sacerdote, que tiene que aceptar que la sangre nueva está llegando, y pronto habrá un cambio generacional. Toda la trama, está amenizada con algunos números musicales, pero de ritmos lentos acompañados de orquesta o un simple piano.

Por todo ello, me parece excesivo los siete Oscar que ganó esta cinta, de diez nominaciones, incluyendo los grandes premios como el de mejor película, mejor director o actor principal, para mí, el más merecido fue el de actor secundario. Y digo esto, porque ese año este film competía con una de mis películas favoritas de todos los tiempos, una de esas obras que hacen grande al cine clásico, bajo mi punto de vista, me refiero a 'Perdición' (Double Indemnity, 1944) de Billy Wilder, quien se fue de vacío, mereciendo algo más.

Como digo, para mí este film es un claro ejemplo de injusticia en los Oscar, una película de una lista muy larga, pero todo depende de gustos, y habrá quien piense que todos los premios son merecidos, porque... claro, quien soy yo para juzgar quien se merece, o no, un premio tan preciado.