Clasicosis

Cine Clásico: 'Amores con un extraño', realidad contra tópicos.

- Voy a tener un bebé.

- ¡Felicitaciones!

- No te preocupes. No voy a causarte ningún problema. Todo lo que quiero es un doctor. Una dirección, ¿sabes?

Ficha: Amores con un extraño.

Existen películas que no sabemos muy bien porqué viajan hasta el olvido más ingrato. Hay ejemplos de todo tipo. "El patriota" (The patriot, 1928) es un film de Lubitsch, producido por Howard Hughes y que llegó a ganar algún Oscar, sin embargo la copia se perdió y lo único que quedan son fragmentos de la película original. En otro estilo tenemos a la película que hoy nos ocupa.

"Amores con un extraño" (Love with the proper stranger, 1963) fue el film que Robert Mulligan dirigió tras tocar el cielo con "Matar a un ruiseñor" (To kill a mockinbird, 1962). Encabezan el reparto Natalie Wood., quien tras "Esplendor en la hierba" (Splendor in the grass, 1961) y "West Side Story" (id, 1961) estaba estre las estrella más populares, y Steve McQueen, otro mito cinematográfico de los 60 y 70. Llegó a conseguir 5 nominaciones a los Oscar pero este título nunca ha salido a la venta hasta hace unos meses haciéndole muy difícil al público el conocerla, disfrutarla y recordarla. Quizás lo más curiosos sea que, a pesar de lo desconocida que es, haya infinidad de imágenes del rodaje o promocionales que andan por la red y que no se corresponden con escenas de la película.

Angie Rossini (Natalie Wood) y Rocky Papasano (Steve McQueenne) se conocieron una noche en una fiesta. Ahora, unos meses después, Angie busca a Rocky para contarle que está embarazada y que necesita un doctor para poder abortar. Rocky es un músico que vive sin ataduras y Angie trabaja en unos grandes almacenes (curiosamente, los mismo donde trabajaba su "madre" Maureen O'Hara). Ambos muestran el doble rasero en la juventud de la época. Él es un mujeriego que puede estar meses sin hablar con sus padres y ella, a pesar de su independencia económica, vive bajo la presión de su madre y hermanos.

Aunque el film ya tiene 50 años, nos muestra una realidad que helará la sangre de los que ahora vivimos en España, los abortos clandestinos. A pesar de tratar un tema tan delicado, la cinta no juzgará a los protagonistas. Combina el tono serio y trágico con buenos golpes de comedia cuando el cenit dramático se haya superado. Le da a los personajes tiempo para que se quiten las máscaras y se muestren como de verdad son y lo difícil que es compaginar eso con las convenciones sociales del momento.

La pareja protagonista puede resultar antagónica sobre el papel. Sabemos que Natalie Wood se movía como pez en el agua en este género pero Steve McQueen siempre estará más unido a films de acción. Sin embargo ambos consiguen llegar al punto donde resultan creíbles y reales. Lejos de los arquetipos a los que Hollywood nos tenía acostumbrados. Natalie Wood consigue aquí su tercera y última nominación al Oscar con un personaje complejo que evoluciona a pasos agigantados. En cierto momento McQueen le dice que "pareces una mujer" y no puede estar más acertado. Ante nuestros ojos ha pasado de una chica frágil a una mujer independiente que podría lidiar con cualquier cosa.

La película no se apoya demasiado en la banda sonora, prefiere los silencios o el bullicio de los exteriores para hacernos entrar en la historia. Pero cuando la utiliza no puede ser más conmovedora. El maestro Bernard Herrmann compone una partitura muy identificable con su obra que sin duda eleva el nivel del film. Robert Mulligan en la dirección y Arnold Schulman en el guion se arriesgan cambiando el tono de la cinta en varios momentos, especialmente en el último tercio donde se gira más hacia la comedia sin olvidar por lo que los personajes están pasando. Cuando el espectador se acostumbra a este tono más liviano el film se acaba. Personalmente no me habrían importado un par de escenas más que terminen de darle redondez a la historia. Ya de por sí es una delicia, pero con muy poquito lo habría sido mucho más.

El cine de Robert Mulligan, y concretamente este título, nos sirve como una muestra más de los últimos coletazos que el cine clásico estaba viviendo en los 60. Robert Mulligan tenía formas clásicas, un toque sentimental y melancólico, pero sus temáticas se alejaban de lo retratado en la gran pantalla hasta entonces. Hace un hueco a la mujer moderna y a las nuevas formas de relación (o no relación) romántica sin escándalos ni perjuicios. Una enternecedora y sentimental historia ahora por fin disponible para todo aquel que la quiera disfrutar.