Clasicosis

Cine Clásico: 'Crisis' sobre el juramento hipocrático.

 

"Emilio me ha dicho que es usted un genio. ¿Lo es de verdad? ¿O todos los demás son tan malos que usted parece bueno? Yo soy un genio porque he acabado con todos los demás."

Ficha: Crisis.

Hace unas semanas le dedicamos un ciclo a uno de los actores más emblemáticos del cine clásico, Cary Grant. Pero ante una filmogra fía tan extensa, siempre se queda algo en el tintero. El film que hoy nos ocupa es sin duda muy menor, aun así siendo el debut en la dirección de Richard Brooks, hasta entonces guionista, merece la pena hacerle un hueco.

"Crisis" (id, 1950) nace de una conversación casual entre Brooks y Grant. Cary Grant estaba entusiasmado con el guion y decidió pelear porque el mismo Brooks fuese quien la dirigiese. Curiosamente, nunca volverían a trabajar juntos.

El doctor Ferguson (Cary Grant) es un neurocirujano de vacaciones en un ficticio país sudamericano. Él y su mujer (Paula Raymond) empiezan a ver la tensión que sufre el país aunque los acontecimientos se precipitarán cuando sean llevados ante el dictador Farrago (José Ferrer). Farrago necesita ser operado lo cual será todo un dilema para el médico.

Lo más complicado del film está en creernos una trama que se coge con pinzas. No sabemos qué ha llevado a un matrimonio norteamericano de buena posición a andar viajando por lugares en conflicto. Pese a ello, el dilema al que se enfrenta el cirujano puede atraer nuestra atención. Poco a poco irán apareciendo variables que pueden afectar a su decisión final. Richard Brooks juega a crear tensión a través de diálogos velados. Se utilizan frases como la que encabeza esta entrada con un tono amable y sin temblar el pulso. Toda amenaza se camufla con un tono amable. No hay un villano al uso, malencarado o violento. Lo que podría ser el mayor logro del film se convierte también en su mayor defecto. No consigue alcanzar una tensión de thriller, subiendo unos grados más la agresividad el nivel general del film subiría considerablemente.

Cary Grant vuelve a encarnar uno de esos personaje con aplomo y carimsático. Parece que no le tiembla el pulso por muy complicada que sea su situación. Su actuación es buena aunque su personaje sea demasiado tranquilo.  José Ferrer tiene un personaje más complejo. Debe mostrar a todo un tirano, escondiendo a su vez esa tiranía. Paula Raymond tiene poca importancia en la trama, siendo en general un personaje desesperadamente ingenuo. El trabajo actoral de todo el reparto sale bien parado pero su mayor problema se encuentra en el tono de la cinta.

Para su primer título, Brooks tuvo la suerte de contar con la partitura de Miklós Rózsa. La película no quiere dar pistas de en qué país se encuentran pero es una nación hispanohablante que utiliza el peso como moneda y hasta se juega a la cesta punta tan típica de Euskadi. Rózsa basa su banda sonora en la guitarra española lo que ayuda a darle un aire exótico a todo el metraje.

Estamos ante una buena premisa, ese médico ante un dilema moral, y hasta consigue una buena primera mitad. Sin embargo, se irá enfriando por miedo a no echar toda la carne en el asador y arriesgar. No deja de ser un buen entretenimiento, pero es inevitable no acabar no un cierto mal sabor de boca por lo que pudo haber sido y no llegó a ser.