Clasicosis

Cine Clásico: 'La novia de Frankenstein', vuelve el monstruo.

- ¡Por un nuevo mundo de dioses y monstruos!

Ficha: La novia de Frankenstein.

El pasado Halloween, mi compañero Mr. Kaplan dedicaba una entrada a uno de los monstruo más emblemátio. "El doctor Frankenstein" (Frankenstein, 1931) es uno de las películas de mi infancia que me enternece más que aterra y a la cual no puedo tenerle más cariño. Tener que abordar una secuela puede ser un tema espinoso en la mayoría de los casos, afortunadamente éste no es uno de ellos.

"La novia de Frankenstein" (The bride of Frankenstein, 1935) fue una idea de Universal con la que el director James Whale no estaba de acuerdo. Cuatro años después, y tras trabajar en otros proyectos como la maravillosa "El hombre invisible", accedió a realizar esta segunda parte.

Se podría decir que el film comienza dos veces. Los guionistas John L. Balderston y William Hurlbut se vieron en la tesitura de tener que continuar una de las novelas más importantes de la literatura universal, es por ello que en los primeros minutos vemos una conversación entre Mary Wollstonecraft Shelley, Lord Byron y Percy Bysshe Shelley. Nos hacen ver qué llevaría a Mary Shelley (Elsa Lanchester) a continuar contando historias del científico y el monstruo. Una vez hechas las explicaciones nos sumergimos en la ficción. Una ficción que nace exactamente donde termina la anterior. El monstruo ( Boris Karloff) anda suelto sembrando el pánico, el doctor Frankenstein (Colin Clive), tras casi perder la vida, ha comprendido la gravedad de su experimento. Sin embargo aparecerá el Dr. Pretorious (Ernest Thesiger), un hombre de lo más desconcertante que está fascinado con el logro de Dr. Frankenstein.

El metraje es de solo 75 minutos y se queda corto para todo lo que quiere contar. Curiosamente, los primeros trailers anunciaban dos horas de entretenimiento pero se reeditó antes del estreno dejándola con esta escasa duración. El doctor Pretorious es fascinante y aterrador, un robaescenas. Si fuese el protagonista absoluto yo no pondría ni una objeción. Es sin duda la gran incorporación a esta secuela, encajando a la perfección en el tono de la película. Por otro lado tenemos la odisea por la que pasa el monstruo, similar a la vista en el primer film, aunque no por ello sobra. Esta vez despierta más miedo y menos comprensión. Ambas tramas acabarán eclosionando hacia el último acto. Whale reparte bien el peso de ambas. Aunque nos deje con ganas de más, equilibra bien la balanza. Quizás lo que más lleve a engaño sea el propio título. La novia no está en pantalla más de cinco minutos, es casi un macguffin.

Al comienzo de los años 30, Universal encontró la fórmula del éxito aterrorizando al público. Para ello contó con grandes directores capaces de sacar adelante proyectos con poco presupuesto pero con mucha calidad. Tod Browning o James Whale son dos grandes ejemplos. Whale utiliza decorados imponentes que proporcionan la atmósfera perfecta para contar un historia del género fantástico. Por no hablar de la estética, el Dr. Pretorious tiene un porte y estilo perfecto para el personaje. La novia, por su parte, especialmente gracias a ese peinado es ya una imagen inolvidable de la historia del cine. Franz Waxman se encarga de la música, vital para mantenernos en tensión.

Que con el paso de las generaciones, el terror de los años 30 ya no afecte igual al público actual es lógico. Sin embargo, hay obras que se mantienen a un fantástico nivel 80 años después. Historias bien contadas, hechas con talento e imaginación. Pero si además se trata de una secuela el mérito es aún mayor. "La novia de Frankenstein" es una maravilla que no se empequeñece ante su predecesora.