Clasicosis

Cine Clásico: 'Impulso criminal' Asesinato brillante.

- Quizá en los próximos años te preguntes si fue la mano de Dios la que tiró esos lentes. Y si no fue Él, ¿quién fue?

Ficha: Impulso criminal.

 

 

Con todos los problemas que hemos tenido en el blog durante este mes, se nos han quedado en el tintero algunos aniversarios de los que nos hubiera gustado escribir. Y aunque hoy en realidad se cumplen 70 años del estreno de una de las mayores obras de cine negro de la historia, me refiero a 'Perdición' (Double Indemnity, 1944) de Billy Wilder, yo os traigo una obra menor que a principio de este mes cumplió 55 años, 'Impulso criminal' (Compulsion, 1959).

Artie Strauss y Judd Steiner (Bradford Dillman y Dean Stockwell) son amigos y compañeros de estudios de derecho y ambos provienen de familias ricos. Tienen pocos amigos verdaderos , ya que creen que todos sus contemporáneos son intelectualmente inferiores. Ambos conspiran y llevan a cabo lo que consideran el crimen perfecto, el secuestro y asesinato de un niño, pero quizás su crimen no fue tan perfecto como ellos creían.

El supuesto crimen perfecto llevado a cabo por unos jóvenes que se creen intelectualmente superiores al resto, no era algo nuevo en el cine. Ya que en ese aspecto, el film dirigido por Richard Murphy guarda cierto parecido con una gran obra del maestro del suspense, Alfred Hitchcock, 'La soga' (Rope, 1948). Pero concentrándonos en la cinta de la que hoy os escribo estas líneas, aunque puede ser considerada una obra menor, plantea ciertos puntos interesantes en lo que al crimen se refiere, como lo hacía la obra del director británico ya nombrado. La supuesta superioridad de algunos pocos que le hacen tener ventaja y, por lo visto, da derecho a realizar cualquier acción.

De series de televisión sobre crímenes, uno aprende que siempre que hay una pareja de asesinos, uno de ellos será el dominante y el otro el sumiso. Esto es lo que pasa en el film, el personaje de Dean Stockwell es el sumiso, un hombre de extremada inteligencia, pero que parece depender de su amigo para poder realizar cualquier acción, ya sea criminal o en el mundo social, está dispuesto a hacer cualquier cosa por su compañero, cosa que hace parecer que se sienta atraído de cierta manera por su camarada. Sin embargo, el personaje de Bradford Dillman es el dominante de la pareja, un hombre muy seguro de sí mismo, que se siente capaz de manipular y salirse siempre con la suya, da igual lo complicada o peligrosa que sea la situación, es más, para él todo el tema del asesinato le parece solo un juego.

Curioso es, que el nombre de Orson Welles sea el principal de la cinta. Ya que durante gran parte del metraje, como me pasó a mí, solo hacía buscarlo por la pantalla, y no apareció hasta pasada más de una hora de película, para interpretar a un famoso abogado. Pero una vez que aparece en escena, nos deja su huella, por muy poco que se deje ver.

Curioso film que se deja ver muy bien, entretiene e incluso te mantiene en tensión en más de una ocasión, una obra más que recomendable para todos aquellos que les guste las tramas de asesinos o que disfrutaran con 'La soga'.