Clasicosis

Cine Clásico: 'Motín en el pabellón 11' Por una cárcel mejor.

- ¿Son todos psicópatas?

- No, no, tenemos gente de todo tipo. Buenos y malos, como en cualquier parte.

Ficha: Motín en el pabellón 11.

El film que hoy traemos en Clasicosis, 'Motín en el pabellón 11' (Riot in cell block 11, 1954), nace como resultado del que su productor, Walter Wanger, cumplió una condena de cuatro meses en la cárcel tras disparar al amante de su mujer, tras sorprender a ambos juntos en una aparcamiento durante su affair. Aunque su paso por la cárcel fue breve, quiso plasmar parte de su experiencia y la situación de las prisiones estadounidenses en esta película.

Varios internos de la prisión, para protestar por la brutalidad de los guardias, por la comida deficiente y las malas condiciones de las celdas, planean un levantamiento, en el que la mayoría de los reclusos se unen y toman varios guardias como rehenes. Entonces empiezan las negociaciones entre los reclusos y los funcionarios de la prisión, quienes conocen los verdaderos problemas de la cárcel, pero las decisiones no son tomadas por ellos sino por lo políticos.

El productor se unió con el director Don Siegel para crear este drama carcelario que pretendía denunciar el estado del sistema penitenciario norteamericano. El film contiene todos los elementos que debe tener una cinta de su género, aunque no se centra mucho en las causas del motín, ya que estas las conocemos por las conversaciones de los reclusos y por el prólogo de la película. La mayor parte del metraje se centra en como los presos ejecutan el motín y se organizan formando una jerarquía para poder reclamar un trato mejor. Pero lo cierto es que, aunque contiene una historia interesante, no llega a transmitir la sensación correcta, ya que no se aprecian las injusticias que supuestamente los reclusos denuncian, al igual que no conocemos a ningún guardia que esté abusando de su poder.

El elenco con el que se contó, está lleno de caras poco conocidas, actores cuya mayor parte de su carrera tuvieron papeles más secundarios. Pero quizás se puedan destacar dos nombres, Neville Brand y Emile Meyer. El primer interpreta al líder de los reclusos, aquel que lo organiza todo y es el encargado de negociar con el personaje del secundo, quien interpreta al alcaide de la prisión, que pese a mantener mano firme con los presos, es un hombre que entiende muy bien las peticiones de estos, ya que él mismo ve los mismos problemas en su prisión e intenta hacer que cambien.

Quizás lo más interesante de la película es que esté contada por alguien que vivió una aventura carcelaria, aunque fuese una aventura corta, esto quizás le da más credibilidad a todo lo que sucede en la película, aunque no estoy seguro de que el productor viviera un motín en su corta visita en la prisión.