Clasicosis

Cine Clásico: 'Descalzos por el parque' ajustando el amor.

- Paul, ¿te arrepientes de haberte casado?

- ¿A los 40 minutos? Dejemos pasar un par de horas.

- Paul, si esto no sale bien, no nos divorciemos. Matémonos el uno al otro.

Ficha: Descalzos por el parque.

Hacía ya días que no nos metíamos a fondo con una comedia romántica en el blog. Se podría definir más como una comedia que como un romance aunque tengamos como protagonistas a una de las parejas más acarameladas del clásico. En caso de que "Descalzos por el parque" (Barefoot in the park, 1967) se pueda considerar un clásico. El film transmite una modernidad que nos deja con la sensación de que la comedia clásica estaba tocando a su fin. Y resulta tan moderna por su naturalidad, no busca escandalizar. Muestra sin tapujos a una pareja de recién casados tal y como se comportarían los jóvenes de la época, sin más.

Gene Saks es un director que compaginó su carrera como realizar con la de actor. Con pocos títulos en su haber pero que con sus tres primeras comedias ya se convertiría en un referente del momento. "Descalzos por el parque" fue su debut y un taquillazo. Con "La extraña pareja" (The odd couple, 1968) pasará a la posteridad. En "Flor de cactus" dirige un guion del mismísimo I.A.L. Diamond, asiduo colaborador de Billy Wilder.

Paul (Robert Redford) y Corie (Jane Fonda) son dos recién casados que tras varios días recluidos en la habitación de un hotel tienen que afrontar la vida diaria. Corie no lleva nada bien que Paul tenga que volver al trabajo. Paul no lleva nada bien tener que vivir en un piso extremadamente pequeño y lleno de inconvenientes. Esta vuelta a la realidad no se hará más fácil con la aparición de la madre de ella, Ethel (Mildred Natwick) o la de un extravagante vecino (Charles Boyer).

Neil Simon adaptó el guion de su propia obra de teatro que llevaba años triunfando en Broadway. Más de la mitad del reparto también viene de la obra, Robert Redford, Mildred Natwick y Herb Edelman repiten personaje ahora en la gran pantalla. El pequeño reparto lo completaron eligiendo con mucho tino a Jane Fonda (quien debutó en el cine con Redford) y un Charles Boyer ya en el ocaso de su carrera.

Si bien la película se centra en la pareja, hay más tramas y objetivos cómicos que la simple convivencia o diferencias entre ellos. Por estos detalles el film es tan agradecido, da al espectador lo que espera pero de una forma distinta a la que acostumbra. Uno de los gags recurrentes es, por ejemplo, los agotadores seis tramos de escalera hasta llegar al piso. Cuando los problemas que tienen el apartamento ya se han desgranado lo suficiente y se les ha sacado todo el partido es cuando se introduce al personaje de Boyer y con él dará comienzo otra trama. De esta forma el film no adolece de falta de ritmo o de demasiada repetición.

Robert Redford ya conocía a la perfección a su personaje, su mayor reto en la cinta es conseguir una buena química con Fonda. Ambos lo consiguen. Jane Fonda tiene en Corie a un personaje vitalista, optimista y definitivamente mucho más intenso que el de Paul y aun así se mantiene la fina línea que la separa de resultar cargante. Es hasta entrañable ver lo enamorada que está. Pero si hay algo sin lo que no se sostendría el film es sin sus secundarios. Yo, al menos, tengo la imagen de Mildred Natwick asociada a la de una solterona temerosa o viuda estirada por sus papeles en  "Pero... ¿quién mató a Harry?" o "El hombre tranquilo". Con este film Natwick rompe con esa imagen y llega a ganarse una nominación al Oscar. Y a otro que da gusto ver en un personaje cómico es a Charles Boyer, a quien gracias a haber envejecido consigo ver sin recordar a su villano en  "Luz que agoniza", el cual vuelve a mí en casi cualquier film que veo del actor galo.

Con un indudable aire teatral, Saks consigue filmar una comedia bien medida y con guion lleno de réplicas acertadas. El sexo está muy presente, las referencias sexuales son constantes desde la primera escena donde los trabajadores del hotel se sorprenden de que la pareja no haya salido de la habitación en 5 días. Estéticamente se le puede encontrar parecidos con las sitcoms de los años 70 como la protagonizada por Mary Tyler Moore. Este conjunto la convierte en una comedia nada clásica. Este era el tipo de cine que entraba pegando fuerte y haría temblar los cimientos de lo que había habido hasta entonces.