Clasicosis

Cine Clásico: 'Ángeles con caras sucias' Siguiendo el mal camino.

- Buenos días, señores. Buen día para un crimen.

Ficha: Ángeles con caras sucias.

Viendo los créditos iniciales de 'Ángeles con caras sucias' (Angels with Dirty Faces, 1938), me llamó la atención un nombre entre todos, se trataba de 'The "Dead End" Kids', era obvio que se trataba de un grupo de chicos, pero no conocía el nombre. Así que recurrí a internet para saber de quienes eran. Resultaron ser un grupo de jóvenes que se hicieron famosos en Broadway y que el productor Samuel Glodwyn reclutó para su estudio para, debido a la fama de ellos, lanzar una serie de películas, en total, estos chicos participaron en siete cintas, y esta es una de ellas.

Rocky Sullivan (James Cagney) y Jerry Connolly (Pat O'Brien) eran niños difíciles que crecieron juntos en la parte más dura de Nueva York. Cuando eran jóvenes, Rocky es enviado a un reformatorio, donde aprende a ser un criminal de primera clase. Jerry, que había escapado de la ley, se mantiene derecho y se convierte en un sacerdote. Ya de adultos, se reúnen en el antiguo barrio: Jerry trabaja con los niños que, como él y Rocky, podrían terminar en cualquier lado de la ley. Rocky ha vuelto en busca de un lugar seguro donde quedarse hasta que pueda volver a su organización de crimen organizado.

La persona que estuvo sentada en la silla de director fue el todoterreno Michael Curtiz, quien realizó otro grandísimo trabajo en esta cinta. El film no solo es una película con gángsters, donde hay acción, traición o armas, también es un film donde se centra en la amistad entre dos hombres que se conocen de toda la vida, los cuales tuvieron que sufrir mucho desde jóvenes, pero siempre se han apoyaron el uno en el otro para salir adelante. Ya de adultos, aunque ambos han cambiado bastante, algo que se mantiene es el respeto mutuo entre ambos y la amistad que ambos tenían, parece que los 15 años que estuvieron separados solo hubiese sido unos días. Además la cinta nos habla de lo importante de la educación, del saber dar buen ejemplo, aunque todo esta parte venga de la Iglesia, como si fueran los únicos que puedan hacerlo.

Además del grupo de jóvenes 'The "Dead End" Kids', la cinta cuenta con un reparto de primera clase. El protagonista principal está interpretado por James Cagney, quien se mete en la piel de Rocky, un hombre impulsivo, a quien le gusta aparentar no tener miedo a nada y pensar que es el más listo entre todos los delincuentes que le rodean. El sacerdote es interpretado por Pat O'Brien, quien llega a actuar como la conciencia de su amigo en algunos puntos del metraje. Como secundarios podemos ver a Humphrey Bogart o Ann Sheridan, el primero interpreta al abogado de Rocky, un hombre astuto que busca ascender en el mundo sea como sea. Ella se mete en la piel de Laury, una chica que conoce a los amigos desde que eran jóvenes, y al igual que el sacerdote, vuelve a reencontrarse con Rocky, tras quince años.

El film es una buena muestra del cine de gángsters de la década de los treinta, entretenido, con acción y con grande estrellas, una obra que merece ser vista, aunque dentro de la gran filmografía del director, no destaque demasiado.