Clasicosis

Cine Clásico: 'Veinte mil años en Sing Sing' Tracy va a prisión.

Nunca he tenido suerte los sábados. Recuerda esto. Me pescaron un sábado, me juzgaron un sábado, declarado culpable un sábado, traído aquí un sábado. Para terminar, nací un sábado.

Ficha: Veinte mil años en Sing Sing.

Claro está que una prisión no es un lugar muy bonito para visitar, por lo menos yo espero no estar nunca en ninguna. Pero hay algo en los dramas carcelarios que me encanta, y es que es un lugar donde se puede reflejar muchos aspecto de la naturaleza humana, desde la violencia a la amistad, como también la corrupción, el abuso de poder, la estratificación social dentro de la misma prisión o el paso de una vida dentro de un edificio de esta clase. Así que por el título, ya podéis imaginar que 'Veinte mil años en Sing Sing' (20,000 years in Sing Sing, 1932) es uno de estos dramas y uno de los buenos.

Tom Connors (Spencer Tracy) es sentenciado a Sing Sing creyendo sus amigos más influyentes pronto lo pondrán en libertad condicional. Fuera a dejado a Fay (Bette Davis), quien se preocupará de que el caso se mueva para que chico salga pronto de prisión. Pero la cosa se complicará cuando ella sufra un accidente y el alcaide de la prisión le conceda al problemático Tom un permiso para salir de la prisión durante un día.

Pese a que la película dirigida por Michael Curtiz es relativamente corta de duración y simple de historia, funciona perfectamente. No solo porque este dirigida con auténtica maestría, el uso de la luz en un film en blanco y negro siempre es importante, y en esta ocasión está llevado con gran perfección. Además, pese a que como protagonista hay un delincuente con un ego más allá de lo normal, pronto se tiene simpatía porque la prisión puede cambiar hasta al más fiero de todos los hombres. Esto se ve reflejado en la relación que mantiene el protagonista con el alcaide de la prisión, la cual al principio es demasiado tensa pero que poco a poco se va convirtiendo en una relación de mutuo respeto.

En parte la simpatía que desprende el personaje protagonista puede ser debida a que está interpretado por uno de los grandes actores de la historia del cine, el gran Spencer Tracy. Sabe meterse en la piel del mafioso que tiene una carcasa demasiado dura para protegerse del mundo, pero en el interior es todo tierno y esto se demuestra cada vez que su chica lo vista. Ella está interpretada por otra de las grandes, Bette Davis, quien me hubiera gustado ver más en pantalla, ya que aunque vemos a un joven actriz, cada vez que aparece muestra su estupendo talento para la actuación.

En parte, algo que me llamó mucho la atención a la hora de ver la película, es que el encargado de la historia, Lewis E. Lawes, fue alcaide de una prisión, así que es un hombre que conoce el mundo del que escribe, eso es algo importante para escribir historias certeras y esta lo es.