Clasicosis

Cine clásico: ‘La mujer pirata’ siembra terror y respeto allá donde va.

- Imagino que habréis brindado muchas veces por vuestro rey con vino, ahora lo haréis con agua salada.

Ficha: La mujer pirata

Seguimos recordando grandes historias de piratas. La de hoy es una de las mejores, pero lo que me ha llevado a escribir sobre ella es el hecho de que sea una mujer quien la protagoniza. En el cine clásico se ha tratado muy bien al género femenino en el campo de drama y de la comedia, pero en cuanto salimos de estas categorías, los retratos femeninos suelen ser tópicos o estereotipos. Yo como mujer agradezco enormemente cuando alguien tiene el valor de escribir un buen personaje femenino en un entorno donde brillan por su ausencia, un ejemplo sería la gran Joan Crawford en el western Johnny Guitar (id, 1954). Otro ejemplo, indudablemente, “La mujer pirata” (Anne of the indies, 1951).

En este film habrá batallas navales, saqueos, traiciones y todo lo que se espera de una buena aventura de corsarios, pero ojo, Jacques Tourneur está tras la cámara y Philip Dunne a cargo del guion, aquí va a haber mucha más tela que cortar de la que nos podemos imaginar en un principio. Tiene un poso profundo y una capa de emociones humanas que hacen de este film algo único.

 

El capitán Providence (Jean Peters) tiene atemorizado a toda la Marina Inglesa del caribe, lo que la mayoría no saben es que se trata de una mujer. Un día tras abordar un barco inglés y tirar a toda su tripulación por la borda decide acoger entre sus hombres a un francés (Louis Jourdan) que estaba prisionero. Tras esta decisión se abre ante ella todo un nuevo mundo que no conoce, el del amor. Anne Providence es una mujer fuerte que se sabe manejar en el mar y entre piratas, sabe hacerse respetar y sembrar el pánico, pero tiene una gran laguna, su educación emocional. Se ha criado entre brutos y no ni reconoce sus sentimientos ni sabe actuar al respecto, solo se maneja con el “estás conmigo o contra mí” y este mantra solo trae consigo conflictos.

A nivel técnico el film también tiene una gran factura. La fotografía de Harry Jackson es impecable, Tourneur siempre se caracterizó por jugar con el blanco y negro a la perfección, pero aquí con el color no le podemos poner ni una pega. Los decorados y localizaciones ayudan a hacer del film una experiencia aun más grande, son impresionantes en los momentos de batallas y detallados tanto en interiores como exteriores. Y si a esto le unimos la música de Franz Waxman conseguimos una atmósfera maravillosa a la altura de la historia que se quiere contar.

 

Si yo soy siempre una defensora del cine de piratas es porque para mí ofrece un entretenimiento lúdico perfecto para utilizar como vía de escape. Pero cuando hay un título que va un poco más allá e intenta mostrarnos un retrato profundo también soy la primera que está encantada. Sin perder el norte del cine de aventuras conseguimos la historia nos llegue un poquito más al alma por eso este film no se olvida tan fácilmente.