Clasicosis

Cine clásico: ‘Incidente en Ox-Bow’ Y las distintas caras de la justicia.

- No es una partida al mando de un alguacil. ¡Es una pandilla de linchadores!

- Estarán a mis órdenes cuando llegue. Les tomaré juramento a todos.

 

Ficha: Incidente en Ox-Bow.

Hoy hago mi debut en otro género, el Western, y se que mi compañero en Clasicosis, Javi, es un gran amante de esta clase de cine. Un género famoso por los indios y vaqueros, por el séptimo de caballería, por esos protagonistas duros, que dan miedo allá a donde van, por los duelos, pero también, por sus grandes paisajes, por ver al hombre insignificante ante algunos parajes naturales como los desiertos. Pero no solo de estas características está lleno el género, también podemos ver la soledad del hombre en algunos film, o la máxima crueldad en otros.

En Incidente en Ox-Bow, vemos como tras el asesinato de un granjero en un pueblo americano, y tras estar ausente el sheriff, en el pueblo, los vecinos no quieren dejar que los asesinos se escapen sin su castigo merecido, por lo que se monta una partida para encontrar a los culpables, todo ello bajo la supuesta supervisión del ayudante del sheriff.

Como habéis leído en la sinopsis, la película no parece un western “típico”, y así es, yo ni lo catalogaría en dicho género, si no fuese porque está ambientado en el salvaje oeste, pero más bien se podría ver como un drama ocurrido en ese lugar. Aunque si tenemos los personajes “típicos”, tipos duros con ganas de violencia, borrachos, el sheriff y su ayudante, el predicador, el juez en busca de la justicia e incluso el cantinero que solo tiene Whisky en su bodega.

Aunque ya había visto la película, no la recordaba tan buena como me ha parecido esta segunda vez. El film dirigido es por William A. Wellman, que aunque haya trabajado en muchos géneros, los western y la aventura, pueden ser su signo de identidad. Así el director nos deja un film en el que nos muestra las dos caras de la raza humana, desde la máxima crueldad a la compresión y amabilidad. Con tan solo un par de localizaciones, nos muestra una historia en la que el guión y los personajes llevarán todo el peso de ella.

Como mayo estrella, la película cuenta con Henry Fonda, que interpreta a un habitante del pueblo, de los que sale en la partida en busca de justicia, que aunque parezca que tenga un lado oscuro, tiene unos principios muy claros que los cumplirá. Como uno de los sospechosos del asesinato, está Dana Andrews, con una interpretación bastante buena, que nos hace dudar desde el primer instante de su inocencia o culpabilidad. Pero para mí, la mejor interpretación, pertenece a Anthony Quinn, en el papel de Juan Martinez, un mexicano que viajaba con el personaje de Andrews, y desde el principio parece que esconde algo, lo que hace sospechar a los demás de su posible culpabilidad en el asesinato.

Después de que diga esto, me podréis tachar de loco, pero a mi en cierto aspecto me recordó a la película de Fonda, Doce hombres sin piedad, ya que hablamos de un grupo de hombres, en este caso más de doce, que se tienen que poner de acuerdo, de si a las personas que encuentran, son culpables de haber cometido un crimen o son inocentes, y en la partida, habrá opiniones de toda clase. Este es el único aspecto en el que veo la similitud, bueno y en que comparten protagonista. Yo creo que la película merece totalmente la pena ser visionada, no es nada larga, no llega a la hora y media, tiene buenos personajes, y un buen guión, que grandes momentos dramáticos.