Clasicosis

Cine Clásico: 'Duelo en Diablo' Indio contra vaqueros.

- ¿Me matará?

- No. Aún estarás con vida cuando te entierre en la tumba de mi hijo.

Ficha: Duelo en Diablo.

Cuando era solo un chiquillo, lo único que recuerdo de los pocos western que vi por esa época son los enfrentamientos entre indios y vaqueros, quizás solo sea por el tópico y solo sean recuerdos infundados. Pero en 'Duelo en Diablo' (Duel at Diablo, 1966) es lo que más destaca de la cinta, ya que podemos ver grandes escenas de enfrentamientos entre los ambos bandos citados.

El teniente McAllister (Bill Travers) recibe la orden de transportar un cargamento de municiones a través de territorio apache. Para realizar esta misión sólo cuenta con un pequeño destacamento de soldados novatos de caballería. Les acompaña Jess Remsberg (James Garner), un veterano explorador del ejército que intenta encontrar a Ellen Grange (Bibi Andersson), una cautiva de los apaches que, después de haber sido liberada, inexplicablemente ha vuelto con ellos.

Marvin H. Albert fue el autor de la novela en la que se basa la película, además el escritor colaboró en la elaboración del guión de la cinta, el cual también firma Michael M. Grilikhes. Pero lo cierto es que el film que acabó dirigiendo Ralph Nelson ha pasado con cierta insignificancia para mí, pese a la diversión que pueda acarrear ver las grandes escenas de acción que se desarrollan gracias a la disputa entre los indios y la caballería americana. Y aunque la película intenta tratar temas más profundos como el mestizaje, lo cierto es que no acaba de convencer, todo parece demasiado forzado y previsible.

El elenco se basa en un quinteto de personajes alrededor de los cuales gira por completo la historia. James Garner interpreta al experto explorador que intenta buscar a la hermosa Ellen Grange, interpretada por Bibi Andersson, la cual intenta escaparse de su marido, el cual parece no quererla más y casi prefiere que se vaya para no volver, Dennis Weaver es el encargado de meterse en la piel de dicho marido. Además está Sidney Poitier, un domador de caballos que le proporciona animales a la caballería y sin querer hacerlo, se verá envuelto en el problemático viaje. Y por último está el personaje de Bill Travers, el oficial al mando de toda la expedición.

Como ya veis, bajo mi opinión, estamos ante un film sin ninguna transcendencia, es difícil destacar en un género en el cual existen tantos grandes títulos a lo largo de la historia del cine, sobre todo en su época dorada.