Clasicosis

Cine Clásico: 'Con él llegó el escándalo', la paternidad a exámen.

- Es un chico decente. Bien educado, bien hablado, con buena presencia. Has hecho un buen trabajo, dentro de lo posible.

- Pero veo que no estás satisfecho.

- No, querida, no lo estoy.

- ¿Qué más quieres que sea?

- Mi hijo.

- Dijiste que nunca te meterías con él. Dijiste que nunca lo tocarías. ¿Vas a hacer que cumpla una estúpida promesa que te hice la noche que nació?

Ficha: Con él llegó el escándalo.

Hay pocos directores realmente versátiles, capaces de realizar buenas obras con tonos muy distintos. Vincente Minnelli es de los pocos que me viene a la cabeza junto con Michael Curtiz o el gran Wilder, quien además realizaba los guiones, lo que le coloca en un plano superior. Cuando hablamos de Minnelli en lo primero que pienso es en el musical: "Melodías de Broadway", "Brigadoon" o "Gigi" son de lo más destacado del género. Reconozco que me gustan más sus comedias, algunas con un ritmo y tono fantástico que querremos ver más de una vez como "El padre de la novia" o "Mi desconfiada esposa". En otras ocasiones se acercó al noir con "Cautivos del mal" o "Corrientes ocultas". En definitiva, su filmografía es de lo más variada y, en muchas ocasiones, más que acertada.

En "Con él llegó el escándalo" (Home from the hill, 1960) se acerca al drama de corte familiar. Podría ser el reverso oscuro de "El padre de la novia", en este caso siendo un hijo varón quien llega a la edad adulta. Con un tono menos intimista que "Té y simpatía", aquí se respira el aire de un melodrama sureño o rural que esconde toda una disección sobre la paternidad.

Tras la humillación de que le lleven a "cazar gamusinos" o como se llame su homólogo al otro lado del charco, Theron (George Hamilton) se dará cuenta de que está aún lejos de ser un hombre según las costumbres del lugar e irá por primera vez en busca del consejo de su padre Wade Hunnicutt (Robert Mitchum). Theron se crió bajo la supervisión de su madre (Eleanor Parker) y ahora la buena relación con su padre añadirá tensión a la convivencia. El matrimonio vive bajo el mismo techo a pesar de llevar años roto.

A Eleanor Parker le vuelve a tocar bailar con el más rudo. Robert Mitchum interpreta a un adinerazo cazador soberbio, altivo, autoritario, etc. Nunca se ha preocupado por la educación de su hijo pero ahora quiere convertirle en "todo un hombre". Mitchum tiene el suficiente carisma para bordar a un personaje así. Un hombre que en el fondo se puede dar cuenta de sus errores e intenta que nadie los repita. Eleanor Parker por su lado, tiene a un personaje que ha sufrido en el pasado pero que ha sabido aprender de ello y ha fabricado un buena coraza. Su hijo, George Hamilton, es la mezcla de lo mejor de ambos pero no se puede sólo absorver lo bueno. Los errores de sus padres se reflejarán en su conducta.  George Peppard completa el elenco principal con un personaje modelo, él es la versión de clase baja de en lo que Theron debería convertirse según su padre.

El guion de Irving Ravetch y Harriet Frank Jr. dibuja bien a los personajes pero el metraje se va de las manos, Minnelli llega hasta casi las dos horas y media. El ritmo no adolece, sin embargo, se abren tantas tramas que para irlas desarrollando y cerrando al final hacen falta los minutos. Personalmente creo que se podría haber condensado mejor, con un montaje más ágil y así haberle ahorrado varios minutos al film. Pero ese no es el estilo de Minnelli y eso hay que asumirlo. El director le saca mucho provecho a los exteriores y el Technicolor para hacer un buen despliegue visual con el que acompañar a esta historia. Recuerda mucho a otro guion de ambos escritores: "El largo y cálido verano".

En la madurez no influye la edad sino el saber encajar los golpes de la vida. Y quizás quien más golpes se ha llevado y más cerca de la realidad vive es quien mejor encaja todo. Este film es de los que se queda un buen rato dando vueltas en la mente y eso siempre es de agradecer. Uno de esos que consigue ponernos en la perspectiva de todos los personajes porque no hay héroes ni villanos sino formas de entender el mundo.