Clasicosis

Cine clásico: ‘El invisible Harvey’ ¿qué hay que hacer para verlo?

- A pesar de que la gente diga que tu tío es un poco raro, siempre será mi hermano menor, y él no tiene la culpa de lo que le ocurre.

Ficha: El invisible Harvey

Vamos a darle un poquito a la comedia que la tenemos un poco olvidada. Pero la de hoy no es una comedia al estilo clásico, rápida donde en cada escena sucede algo bastante fuera de lo común y en la que tenemos dos personajes principales que sabemos que irremediablemente acabarán juntos. De hecho, en la de hoy lo que nos preocupa es si acabarán separando a nuestros dos protagonistas.

“El invisible Harvey” (Harvey, 1950) es una comedia de las que calan profundamente, tiene su dosis de escenas locas, sus puntos de inflexión que rozan el drama, grandes actuaciones y un guion que afortunadamente fue adaptado por la autora de la obra teatral, Mary Chase, sin perder autenticidad por el camino. La dirección corre a cargo de Henry Koster quien posiblemente pase más a la historia por una de esas superproducciones romanas típicas de los años 50 “La túnica sagrada” (The robe, 1953).

 

Si al inicio decía que no es una comedia clásica al uso es por lo curiosa que es la trama. Elwood P. Dowd (James Stewart) es un hombre amable, educado y algo propenso a la bebida que vive feliz y tranquilo con su hermana, su sobrina y su amigo imaginario Harvey, un conejo de dos metros de altura. Su hermana Veta es consciente de que si quiere casar a su hija va a tener que hacer una fiesta para que entre en sociedad cuando su hermano no esté en casa, pero sus planes salen mal, Elwood estropea todo y es ahí cuando ella decide que lo mejor será internarle.

Tras lo que puede parecer una absurda historia se encuentra una genial película. Esconde todo un debate sobre qué es cordura y qué locura, o los prejuicios, porqué juzgamos a los demás cuando vemos claramente que es una persona feliz y que no hace daño a nadie. Afortunadamente, Koster trata al espectador como un ser soñador y listo. Nos plantea esta fábula muy del estilo Capra y nosotros entramos al trapo, nos podemos imaginar que Harvey existe y, como cuenta con que hay vida inteligente en las butacas, nos deja decidir a cada uno qué es Harvey, qué pasará con él, cómo apareció en la vida de Elwood y mil incógnitas más.

Un impresionante James Stewart interpreta con ternura y veracidad, lo cual es bastante complicado si hablamos de dar vida a un loco, a Elwood, un personaje hecho a su medida, y se llevó por ello una justa nominación al Oscar, pero quien salió triunfante fue Josephine Hull que se llevó el Oscar por un papel que ya llevaba años representando también en Broadway.

 

Hubo un intento de remake por parte de Steven Spielberg pero el propio director se echó atrás. Viendo cómo las comedias actuales desvelan todo y nos presentan la historia bien masticada y sin cabos sueltos no puedo hacer otra cosa más que dar gracias porque por ahora este proyecto no salga a la luz. “El invisible Harvey” es una comedia pero de las que dejan poso. No es de las que se disfruta en el momento y al mes ya está en el olvido, Elwood es en comedia lo que Marty o Cabiria en drama, personajes que te llegan al alma, que te dan ganas de atravesar la pantalla para protegerles y llevártelos a casa. Se queda en tu memoria y cada vez que lo recuerdas no puedes evitar que aparezca en tu cara una sonrisa medio tonta.