Clasicosis

Cine Clásico: 'Operación Pacífico', desmadre bajo el mar.

- ¡Colisión! ¡Colisión, señor!

- Tranquilícese... ni siquiera nos movemos. ¿Quién ha tocado la alarma?

Ficha: Operación Pacífico.

Toda la vida pensando que "Operación Pacífico" (Operation Petticoat, 1959) era un título bélico como "Objetivo Birmania" y todos los de ese estilo y resulta que es una comedia alocada del gran Blake Edwards. Esto pasa por juzgar de antemano.

A día de hoy, sin ser una desconocida, esta película ha caído un poco en la segunda fila de las filmografías de tanto Edwards como de los protagonistas Cary Grant y Tony Curtis. Sin embargo, en su momento se llevó una nominación a mejor guion, fue la película más popular de Grant y acabó derivando en una serie de televisión en 1977. Curiosamente, en esta serie, la que en la película era el interés romántico de Tony Curtis está interpretado por su hija, Jamie Lee Curtis.

Matt T. Sherman (Cary Grant) y Nicholas Holden (Tony Curtis) están al frente de un submarino que surca el Pacífico en plena II Guerra Mundial. Ambos son de estilos completamente opuestos, mientras Sherman es un hombre riguroso que se toma en serio su trabajo, Holden es más despreocupado. Entre los mil imprevistos que van surgiendo, la aparición de cuatro mujeres a bordo será lo que desestabilice a toda la tripulación.

La estructura del film es de una comedia de libro, tiene sketches que no trascienden a la trama, pequeños conflictos que van solucionándose y un arco principal que, en el fondo, poco importa. Los personajes tampoco están trabajados, son un compendio de opuestos. Estamos ante una comedia de situación. Aunque no olvidemos que la película es norteamericana, por mucho ejército y guerra del que se ría, lo hace desde el mayor de los respetos. No hay crítica ni acidez, hay mil juegos de palabras y dobles sentidos basadas en expresiones bélicas. Es un humor blanco, y al parecer, muchas de las situaciones que aparecen en la cinta están basadas en hechos reales. La falta de papel higiénico o el pintar el sumarino de rosa son anécdotas que ocurrieron en realidad.

A quien le guste el humor de Edwards, la recomendación de este film va implícita. Personalmente, disfruta de una comedia de Blake Edwards en pequeñas dosis. Ahora estaré meses sin acercarme a otro título. Suelo tener la sensación de que estira el gag hasta pasarse un poco de largo y lo que comienza como una buena idea, acaba consiguiendo que pidamos la hora. Por ello, las dos horas de duración me parecen excesivas. Pero esto es comedia, cada uno tiene su opinión.

A Cary Grant le preocupaba su edad para interpretar a un militar aún en activo y, sin embargo, sus tablas en este género hacen que el espectador ni se preocupe por las canas que peina. Edwards consigue una comedia sólida y con grandes golpes que se completa con un fantástico uso del Eastmancolor (la versión barata del Technicolor) donde se aprovecha el poco explotado decorado del submarino.