Clasicosis

Cine Clásico: 'Vampiresas de 1935' Un teatro de locos.

Me gustaría quedarme. Este lugar es bueno para mí hígado.

Ficha: Vampiresas de 1935.

Busby Berkeley fue uno de esos genios de los musicales clásicos, su nombre no queda reflejado en un personaje de la pantalla, pero bien se puede reconocer su sello de identidad en cada película en la que participó, ya que era capaz de crear unas coreografías bastante impresionantes, donde la cámara es colocada en posiciones no habituales y juega con ella como si un bailarín más fuese, así consiguió algunas escenas calidoscópicas que seguro que muchos de ustedes recuerdan. Pero en 'Vampiresas de 1935' (Gold Diggers of 1935, 1935) además de sus habituales labores también fue el encargado de dirigir la cinta.

En un hotel de lujo director de teatro Nicoleff monta un espectáculo para conseguir el dinero para pagar sus cuentas. La Sra. Prentiss, que respalda el proyecto quiere que su hija Ann se case con el millonario T. Mosely Thorpe, pero Ann se enamora de Dick Curtis, mientras que la novia de Dick se casa con el hermano de Ann, Humbolt. Además, la secretaria del hotel, Betty, sabe una manera de evitar dificultades económicas con la anciana señora Prentiss.

Con un director como Busby Berkeley me esperaba más presencia musical en la cinta, pero en definitiva tenemos una comedia de enredos bastante divertida, donde cada personaje busca su beneficio personal por encima de todo y así se viven algunas escenas realmente hilarantes. Pero todo llega, y una de las grandes coreografías del director la podemos ver en esta película, donde junta a una gran cantidad de pianos blancos con sus correspondientes pianistas y lo mueve todo a su gusto y al ritmo para que el resultado final sea un regalo para los ojos del espectador.

El reparto está encabezado por Dick Powell quien en la década de los treinta era toda una estrella en la Warner donde protagonizó muchos musicales. Pero además del simpático actor, como pareja durante casi todo el metraje, está Gloria Stuart. Ambos hacen una pareja de ensueño en la pantalla, interpretando temas de amor y donde el buen humor se transmite desde detrás de la cámara. Adolphe Menjou, un actor que siempre me ha divertido bastante, es el encargado de interpretar al director de teatro y hombre con una vida demasiado ajetreada, su desparpajo para vivir las locuras de situaciones en las que se mete o le meten hace que el espectador lo disfrute en sobremanera.

No confundir la película, ya que con el mismo título hay otras dos versiones en las que solo cambia el año, 1933 y 1937, pero todas las historias hablan de personas en busca de la fortuna y todas están relacionadas con el mundo del teatro y el musical. Todas muy divertidas y recomendables para los amantes del género.